El mundo y Serrat celebran los 50 años de “Mediterráneo”


Serrat tenía en aquel momento 28 años y había publicado ya varios discos. Se había dado a conocer como uno de los miembros de Els Sezte Jutges, grupo de cantautores en lengua catalana que trataban de reivindicar su cultura ante la marginación a la que la someía el régimen franquista. 

Publicó tres discos como de este grupo, hasta que miembro en 1969 graba en castellano La paloma. Ese mismo año fue excluido como representante de España en el Festival de Eurovisión, por querer cantar en catalán el tema, lo cual le ocasionó censuras, vetos y boicots en medios de comunicación. 

Que decidiera después dedicar discos a los poetas “peligrosos” para el régimen, Antonio Machado y Miguel Hernández, no ayudó a que en esas instancias lo miraran mejor. 

Así, apenas pudo promocionar Mediterráneo, lanzado en 1971. Pero pese a ello fue número uno en ventas en su país. Las 10 canciones del elepé, grabado en Milán y con una duración de 33 minutos y 49 segundos, son originales del cantautor, salvo Vencidos, en la que adapta un poema de León Felipe. 

Junto al tema que da nombre al álbum, se encuentran varios más que se convertirían también en emblemas por excelencia de su repertorio, como Aquellas pequeñas cosas, La mujer que yo quiero, Pueblo blanco, Qué va a ser de tí y Tío Alberto. 

Mediterráneo, entre otras distinciones, fue elegida como la mejor canción del pop español de todos los tiempos, en un concurso convocado por Televisión Española (TVE) hace algunos años. Por otra parte, la influyente revista Rolling Stone, auténtica biblia de la música popular, destacó que “es una obra que no puede faltar en la discoteca de ninguna persona aficionada a la música de calidad”. 

Como bien lo escribió el crítico español Alberto Bravo: “Había -y sigue habiendo- muchas cosas distintivas en este álbum memorable: temas extraordinarios, una voz cargada de profundidad, extremo cuidado de los textos, unidad musical. Pero el sutil salto de calidad era la autenticidad. 

Nadie había hecho nada así, nadie había sido capaz de generar más de una decena de composiciones fuera de serie, pero con las de 1971 fue mucho más allá. Trascendió y elevó la canción española a la categoría de envidiable forma de arte ”.