La medida, motivada por la expansión de estas colonias y la violencia en el territorio ocupado, evidencia una brecha diplomática profunda entre Israel y varios de sus aliados occidentales clave, a la vez que intensifica el aislamiento internacional del gobierno israelí.

Respuestas coordinadas y bloqueo comercial.
En una declaración conjunta, el primer ministro británico Andy Burnham, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro canadiense Mark Carney ratificaron su compromiso con la solución de dos Estados. El plan de acción conjunta incluye:
- Restricción comercial: Prohibición total a la importación de productos originarios de los asentamientos en la Ribera Occidental.
- Sanciones dirigidas: Medidas financieras y regulatorias contra los asentamientos y las personas o corporaciones que faciliten, operen o se beneficien de su expansión.
- Sectores afectados: Bloqueos específicos a empresas e individuos vinculados a la construcción, finanzas, infraestructura y bienes raíces en las zonas ocupadas.
- Respaldo internacional: Una coalición de otras nueve naciones occidentales firmó una carta de apoyo comprometiéndose a aplicar restricciones comerciales similares o adherirse a los marcos regulatorios europeos.
El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, presentó estas medidas ante el Parlamento como un «reinicio» en la relación bilateral. Miliband denunció las acciones de grupos radicales en la zona, calificándolas como tácticas de desplazamiento forzado, y señaló que la legislación secundaria pertinente entrará en vigor en un plazo acelerado de seis a nueve meses.
Represalias diplomáticas de Israel.
El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, rechazó de forma categórica la iniciativa, tachándola de interferencia política y decisión moralmente corrupta. Como respuesta inmediata, el gobierno de Benjamin Netanyahu anunció una serie de contramedidas contra el Reino Unido:
- Cierre definitivo del consulado británico en Jerusalén.
- Expulsión de los delegados británicos del CMCC (centro de coordinación para el alto el fuego en Gaza).
- Cese operativo del Equipo de Apoyo Británico (BST) que asesora a las fuerzas de la Autoridad Palestina en Ramala.
- Veto de entrada al país para 11 legisladores y un asesor jurídico británicos.

La tensión coincide con la aprobación definitiva del polémico proyecto de asentamiento E1 por parte de Israel, el cual contempla la licitación de más de 1.200 viviendas. Ministros de la administración israelí, como el titular de Finanzas Bezalel Smotrich, han defendido abiertamente esta expansión con el objetivo explícito de consolidar el control territorial y anular la viabilidad de un Estado palestino independiente.
Distanciamiento de Estados Unidos.
La resolución adoptada por el bloque europeo-canadiense fue discutida previamente en una llamada telefónica entre el primer ministro Burnham y el presidente estadounidense Donald Trump.
A pesar de las presiones mutuas, la administración norteamericana ha optado por desmarcarse de la iniciativa de sus aliados. El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, confirmó desde Miami que Washington no replicará las sanciones británicas, argumentando la necesidad de priorizar la estabilidad en la región ante la actual volatilidad geopolítica.
