Haití busca sobrevivientes del sismo que mató 304 personas


Haití

Gobierno latinoamericanos prometieron ayuda.

Equipos de rescate se apresuran a encontrar sobrevivientes del poderoso terremoto que este sábado sacudió a Haití matando al menos 304 personas y destrozando edificios de un país pobre y plagado de desastres que aún no se recuperó del arrasador sismo de 2010.

El sismo de magnitud 7,2 hizo temblar las casas y obligó a la población a buscar protección y tuvo su epicentro a unos 160 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe, según del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

El terremoto dejó al menos 304 muertos, según un recuento divulgado a la noche por Jerry Chandler, director de protección civil.

“Muchas casas están destruidas, hay muertos y muchos están en el hospital” dijo a la AFP Christella Saint Hilaire, que vive cerca del epicentro.

Hospitales en las regiones más afectadas ya enfrentaban dificultades para proveer atención de emergencia y al menos tres centros de salud en las localidades de Pestel, Corailles y Roseaux estaban totalmente abarrotados de pacientes, según Chandler.

“Las casas y los muros que las rodean se han derrumbado. El tejado de la catedral se derrumbó”, aseguró por su parte Job Joseph, residente de la ciudad de Jeremie, en el extremo occidental de Haití. 

Haití declaró el estado de emergencia y el presidente estadounidense, Joe Biden, aprobó ayuda “inmediata” para el país caribeño.

Países de América y Europa hicieron llegar su pesar y disposición a socorrer a Haití.

“Estoy entristecido por el sismo devastador” en Haití, afirmó el presidente Biden, y subrayó la implementación de “una respuesta inmediata” de ayuda

Los 253 médicos cubanos desplegados en Haití se desplazaron a la zona del sismo para atender heridos y adecuar un hospital de Puerto Príncipe hasta ahora utilizado para enfermos del covid 19, informó el jefe de esa brigada en la televisión cubana. 

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo haber ordenado ayuda inmediata para Haití.

España también tendió su mano. “Contáis con el apoyo de España para salir adelante tras este terrible suceso”, dijo a los haitianos el presidente del gobierno, Pedro Sánchez.

– Solidaridad, no pánico – El gobierno declaró el estado de emergencia por un mes tras el desastre y el primer ministro Ariel Henry llamó a la nación a “mostrar solidaridad” y no entrar en pánico.

La larga sacudida inicial se sintió en gran parte del Caribe, incluso en Santiago de Cuba (a unos 300 km de Saint-Louis-du-Sud), donde muchos residentes salieron de sus hogares, según Radio Rebelde.

El USGS emitió inicialmente una alerta de tsunami, previendo posibles olas de hasta tres metros a lo largo de la costa de Haití, pero poco después la levantó.

Los daños en la ciudad de Les Cayes parecen ser importantes, incluyendo el derrumbe de un hotel de varios pisos. 

Los residentes compartieron imágenes en las redes sociales de las ruinas de edificios de hormigón, incluida una iglesia en la que aparentemente se estaba celebrando una ceremonia el sábado en la ciudad suroccidental de Les Anglais. 

– Una tragedia tras otra – Un terremoto de magnitud 7 en enero de 2010 dejó gran parte de Puerto Príncipe y las ciudades cercanas en ruinas polvorientas. Causó la muerte de más de 200.000 personas y dejó otras 300.000 heridas.

Más de un millón y medio de haitianos se quedaron sin hogar, dejando a las autoridades de la isla y a la comunidad humanitaria internacional ante un reto colosal en un país que carece de un registro de tierras y de códigos de construcción. 

Ese terremoto destruyó cientos de miles de viviendas, al igual que edificios administrativos y escuelas, así como 60% del sistema sanitario de Haití.

La reconstrucción del principal hospital del país sigue incompleta, y las organizaciones no gubernamentales se han esforzado por suplir las numerosas deficiencias del Estado. 

El terremoto se produce poco más de un mes después de que el presidente Jovenel Moise fue asesinado por un comando armado, lo que conmocionó a un país que lucha contra la pobreza, una creciente violencia de las bandas criminales y la pandemia de covid-19.