La estirpe de los Penzo, esa que dominaba la tierra

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La estirpe de los Penzo, esa que dominaba la tierra

Por Eloy Alberto Tejera
Eloyalbert28@hotmail.com.-

Por quienes deciden investigar de dónde vienen, cuál es su procedencia, se debe tener cierto respeto, una unánime condescendencia. Máxime si se hace llama germanista. Y es que a esas personas los mueve la curiosidad y el misterio, dos pilares que tantas estupendas cosas han provocado en el mundo. Eso fue lo primero que pensé cuando tuve entre las manos el texto “La estirpe de los Penzo”.

La portada llama la atención. Es extraña, y no es un adjetivo gratuito. Un cúmulo de palabras que recuerdan la grafía arábiga o alemana no terminan por ahogar a una cuadratura perfectamente colocada más arriba del corazón: el título del libro, y cada letra pintada en rojo.

Algo esencial a destacar es que el libro está escrito a dos manos: Hannelore Sánchez Penzo, Tony Benz y la labor de traducción a cargo de Mario Augusto Penzo Pichardo. Y esto cuando se lee el texto no le quita fluidez de ningún tipo. El ritmo se mantiene a todo lo largo y ancho de la lectura.

Nadando, como plenos detectives, estos investigadores, entre fechas, documentos, textos, nos llevan desde el río Elba, el río Danubio, pasando por Holanda, Curazao, hasta Germania, y se van tan al pasado que se sitúan en el siglo VI, para indagar cuál fue el periplo vital de los Penzo.

Una característica primordial se les adjudica a la misma, gozaban de la condición de poder con gran facilidad acondicionar la tierra para fines de siembra, hacerla habitable, sobre todo en tiempo de guerra. Y quien es un gran conocedor de la historia universal, sabrá que cada metro de tierra ha costado a la humanidad, kilómetros y kilómetros, de sudor, muertos y sangre.

Holanda-Curazao-Alemania. República Dominicana. Lo interesante es como los autores van señalando y narrando, siempre de acuerdo a documentos, cómo se van moviendo los Penzo, cómo es su accionar, cuál es su posición social y cuál es su papel antes los poderosos y la élite de distintos tiempos.

Llama la atención, como en todo personaje bañado por una aureola de misterio- en el caso los Penzo, se produce un vacío, se da un interregno de unos 300 años donde los investigadores, pierden el rastro de este grupo. ¿Qué hicieron durante este gran lapso de tiempo? ¿Por qué se invisibilizaron?

Un hermoso aire borgeano tiene en ocasiones el texto en su honda escritura. Y esto no en el sentido literario, sino en el aspecto nostalgioso por una época, en la evocación de una raza en toda su dimensión.

Para quienes piensan que el libro sólo puede interesarle a un Penzo se equivocan. Y le digo que le interesó a un Tejera. ¿Por qué? Porque el libro además de estar bien escrito nunca aburre, además se han intercalado los textos con unas hermosas fotografías que nos hace de inmediato viajar mentalmente. Si usted quiere saber cómo un Penzo llegó a esta media isla, léase el libro.

Lo que finalmente yo puedo expresarle es que si los antiguos Penzo destacaron por la valía y la cualidad de trabajar la tierra, sus sucesores algo hacen con talento: rastrear huellas, hacerle porfía a los orígenes y a los apellidos.
El autor es periodista y escritor.

 

Por Eloy Alberto Tejera
Eloyalbert28@hotmail.com.-

 

Por quienes deciden investigar de dónde vienen, cuál es su procedencia, se debe tener cierto respeto, una unánime condescendencia. Máxime si se hace llama germanista. Y es que a esas personas los mueve la curiosidad y el misterio, dos pilares que tantas estupendas cosas han provocado en el mundo. Eso fue lo primero que pensé cuando tuve entre las manos el texto “La estirpe de los Penzo”.

La portada llama la atención. Es extraña, y no es un adjetivo gratuito. Un cúmulo de palabras que recuerdan la grafía arábiga o alemana no terminan por ahogar a una cuadratura perfectamente colocada más arriba del corazón: el título del libro, y cada letra pintada en rojo.

Algo esencial a destacar es que el libro está escrito a dos manos: Hannelore Sánchez Penzo, Tony Benz y la labor de traducción a cargo de Mario Augusto Penzo Pichardo. Y esto cuando se lee el texto no le quita fluidez de ningún tipo. El ritmo se mantiene a todo lo largo y ancho de la lectura.

Nadando, como plenos detectives, estos investigadores, entre fechas, documentos, textos, nos llevan desde el río Elba, el río Danubio, pasando por Holanda, Curazao, hasta Germania, y se van tan al pasado que se sitúan en el siglo VI, para indagar cuál fue el periplo vital de los Penzo.

Una característica primordial se les adjudica a la misma, gozaban de la condición de poder con gran facilidad acondicionar la tierra para fines de siembra, hacerla habitable, sobre todo en tiempo de guerra. Y quien es un gran conocedor de la historia universal, sabrá que cada metro de tierra ha costado a la humanidad, kilómetros y kilómetros, de sudor, muertos y sangre.

Holanda-Curazao-Alemania. República Dominicana. Lo interesante es como los autores van señalando y narrando, siempre de acuerdo a documentos, cómo se van moviendo los Penzo, cómo es su accionar, cuál es su posición social y cuál es su papel antes los poderosos y la élite de distintos tiempos.

Llama la atención, como en todo personaje bañado por una aureola de misterio- en el caso los Penzo, se produce un vacío, se da un interregno de unos 300 años donde los investigadores, pierden el rastro de este grupo. ¿Qué hicieron durante este gran lapso de tiempo? ¿Por qué se invisibilizaron?

Un hermoso aire borgeano tiene en ocasiones el texto en su honda escritura. Y esto no en el sentido literario, sino en el aspecto nostalgioso por una época, en la evocación de una raza en toda su dimensión.

Para quienes piensan que el libro sólo puede interesarle a un Penzo se equivocan. Y le digo que le interesó a un Tejera. ¿Por qué? Porque el libro además de estar bien escrito nunca aburre, además se han intercalado los textos con unas hermosas fotografías que nos hace de inmediato viajar mentalmente. Si usted quiere saber cómo un Penzo llegó a esta media isla, léase el libro.

 

Lo que finalmente yo puedo expresarle es que si los antiguos Penzo destacaron por la valía y la cualidad de trabajar la tierra, sus sucesores algo hacen con talento: rastrear huellas, hacerle porfía a los orígenes y a los apellidos.
El autor es periodista y escritor.