Murió esperando por 9 horas una cama en intensivos; Salud Pública asegura hay disponibilidad

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A José Luis Alejandro Cruz Aquino, el empleado de la Presidencia de la República que falleció la madrugada de este domingo, le hizo falta tiempo para comprobar lo que el ministro de Salud Pública asegura con tanta vehemencia durante las ruedas de prensa para actualizar los casos de COVID-19 en el país, realizadas en las últimas semanas.
El ministro Rafael Sánchez Cárdenas asegura que, a la fecha, solo está ocupado el 62 % del total de camas en unidades de cuidados intensivos del Gran Santo Domingo. Sin embargo, José Luis duró alrededor de 9 horas en la sala de emergencia de una clínica del Distrito Nacional, esperando ser trasladado a uno de los centros destinados para pacientes con coronavirus.
El tiempo era crucial. Mientras sus compañeros hacían diligencias entre las altas esferas para que fuera trasladado a una unidad de cuidados intensivos, la salud del hombre, de 55 años, se deterioraba.
Según contó un allegado a Diario Libre, en la sala de emergencias, a la que llegó por sus propios pies minutos antes de las 2:00 de la tarde del sábado 27 de junio, sufrió tres preinfartos.
Aunque los médicos que le asistieron no confirmaron mediante una prueba que se trataba de un paciente con coronavirus, en todo momento fue tratado como un caso sospechoso, por lo que no podía ser ingresado en cualquier unidad de intensivos.
No fue hasta próximo las 11:00 de la noche que, del Hospital Militar Docente Dr. Ramón de Lara, en Santo Domingo Este, dieron el visto bueno para que José Luis fuera llevado hasta sus instalaciones, donde habían habilitado un espacio para atenderlo.
Finalmente, fue trasladado al hospital, donde a las 5:00 de la madrugada del domingo lo declararon muerto, producto de un paro cardíaco.(Diario Libre)