Mientras la violencia se apoderó de las manifestaciones en diversas ciudades de Estados Unidos, otras protestas contra el racismo se desarrollaron pacíficamente e incluso contaron con la adhesión de policías,

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Mientras la violencia se apoderó de las manifestaciones en diversas ciudades de Estados Unidos, otras protestas contra el racismo se desarrollaron pacíficamente e incluso contaron con la adhesión de policías, que se arrodillaron frente a los manifestantes como gesto de solidaridad.
Las escenas de alto impacto visual se replicaron en estados como Nueva York, Nueva Jersey, Florida y ciudades como Washington y Des Moines, con algunos oficiales levantando un puño frente a los manifestantes en contra del racismo.
Tras seis días de manifestaciones y tres jornadas de violentas protestas por la muerte con tintes racistas del afroamericano George Floyd a manos de un agente blanco en Minneapolis, oficiales en Queens se arrodillaron en la calle en la intersección de Jamaica Avenue y 165th Street alrededor del mediodía mientras los manifestantes los vitoreaban y les agradecían el gesto.
El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, compartió en las redes sociales el video en el que se veía a varios agentes de Queens arrodillados y comentó: “Así es como comienza el cambio”.
Los policías, con la cabeza gacha, se unieron para leer los nombres de hombres y mujeres negros que murieron a manos de la policía. Después se pudo ver a los manifestantes y a los oficiales dándose la mano y abrazándose.
Más tarde, este domingo por la noche, miles de manifestantes se reunieron en Foley Square, en el Bajo Manhattan, cantando a los agentes “NYPD, arrodíllate”. Después de algunos comentarios de la multitud, al menos cuatro policías se arrodillaron y se oyeron fuertes vítores. Aleeia Abraham, presidenta del grupo comunitario BlaQue Resources Network, que ayudó a organizar la protesta de Queens, dijo al New York Post que el momento de la unidad allí fue “muy sorprendente”. “Ninguno de nosotros había visto algo así. En ese momento, entendieron por qué estábamos tan enojados”.
Este mismo gesto se pudo apreciar en la policía de Spokane, en el estado de Washington, Des Moines (Iowa) y Washington DC, capital del país.
Si bien las protestas denuncian que el racismo se enmarca en una violencia institucional, la mayoría de los manifestantes recibieron con simpatía el gesto de solidaridad de los uniformados.
El domingo cerró un accidentado fin de semana en el que las autoridades locales y estatales desplegaron a miles de soldados de la Guardia Nacional, impusieron estrictos toques de queda y cerraron sistemas de transporte público.
Las manifestaciones comenzaron tras la muerte de George Floyd, un hombre negro que suplicó pidiendo aire mientras un policía le presionaba el cuello con la rodilla. Las tensiones ya habían subido en las semanas previas tras la detención de dos hombres blancos en mayo por matar a tiros a Ahmaud Arbery, un hombre negro que había salido a correr en Georgia, y la muerte en marzo de Breonna Taylor, baleada en su casa por la policía de Louisville.
A medida que las protestas aumentaron de dimensión, el presidente Donald Trump retuiteó al comentarista conservador Buck Sexton, quien pidió “fuerza abrumadora” contra los manifestantes violentos.