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Introducción a los trastornos del estado de ánimo

Introducción a los trastornos del estado de ánimo

Revisión completa: ene 2026 PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine | Revisión de colegas realizada por Mark Zimmerman, MD, South County Psychiatry

Última actualización: ene 2026

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BIPOLAR: Un camino a lo desconocido es un libro escrito por Jorge de Jesús Núñez García y publicado en diciembre de 2020.

Sobre el libro

  • Reflexión profunda: Explora las batallas y los estragos que enfrentan las personas diagnosticadas con trastorno bipolar.
  • Lucha silenciosa: Muestra cómo muchos sobrellevan esta condición en silencio debido a los prejuicios y la falta de educación sobre salud mental.
  • Mensaje central: Invita a vivir la vida sin miedo, a aprender de los errores y a levantarse tras cada tropiezo.

Puedes encontrar más información detallada sobre esta obra en Escritores.org o ver referencias de compra en plataformas como Amazon.

Si te interesa, dime si deseas conocer más sobre:

  • El contenido específico o capítulos del libro

Los trastornos del estado de ánimo son condiciones mentales que implican largos periodos de tristeza excesiva (depresión), euforia excesiva (manía) o ambos (bipolar). La depresión y la manía representan los extremos emocionales de los trastornos del estado de ánimo, y el trastorno bipolar incluye ambos extremos. Los trastornos del estado de ánimo afectan la capacidad de funcionamiento de una persona y pueden presentarse en adultos, adolescentes o niños.

Los trastornos del estado de ánimo son condiciones de salud mental que consisten en períodos sostenidos de tristeza excesiva (depresión), euforia excesiva (manía) o ambos. La tristeza y la felicidad forman parte de la vida cotidiana y son diferentes de los problemas emocionales graves que se diagnostican, como la depresión y la manía que experimentan las personas con trastornos del estado de ánimo. Cuando estas alteraciones del estado de ánimo son prolongadas y afectan a la capacidad de funcionamiento de una persona, se consideran trastornos del estado de ánimo.

La tristeza es una respuesta natural a la decepción, la derrota, la pérdida, el trauma o la catástrofe. La aflicción o el duelo es la reacción normal más habitual ante una separación o una pérdida, como la muerte de un ser querido, el divorcio o el desengaño amoroso. Generalmente, el duelo y la pérdida no causan depresión persistente e incapacitante, excepto en personas predispuestas a padecer trastornos del estado de ánimo o del humor. En algunas personas, la pérdida de un ser querido causa una depresión más persistente e incapacitante, que se ha denominado trastorno de duelo prolongado.

El trastorno disfórico premenstrual es otro trastorno depresivo notable.

¿Sabías que…?

Muchas personas que acuden al médico dicen que se sienten deprimidas, pero solo unas pocas sufren una depresión que es lo suficientemente grave como para ser diagnosticada como un trastorno del estado de ánimo.

La felicidad, la euforia o la alegría son emociones que experimentan las personas cuando se sienten positivas acerca de algo. Cuando estas emociones, normalmente agradables, se mantienen elevadas de forma persistente y duran una semana o más, pueden estar asociadas con la irritabilidad y el aumento de energía o actividad característicos de un trastorno bipolar.

Síntomas y episodios en los trastornos del estado de ánimo

Los trastornos del estado de ánimo suelen incluir episodios específicos de síntomas, que comprenden manía e hipomanía (estado de ánimo elevado o eufórico), depresión (estado de ánimo deprimido) y episodios que son una mezcla de ambos. Cuando una persona experimenta tanto manía (o hipomanía) como depresión, se dice que padece un trastorno bipolar; cuando experimenta solo depresión, entonces tiene una depresión «unipolar».

Los trastornos del estado de ánimo en niños y adolescentes son comunes, al igual que en los adultos.

El hecho de sufrir un trastorno del estado de ánimo, en particular uno que implique depresión, aumenta el riesgo de desarrollar otros problemas, como incapacidad para realizar las actividades diarias y mantener relaciones, pérdida de apetito, insomnio, ansiedad extrema y trastorno por consumo de alcohol. La mayor preocupación es que muchas personas con depresión no tratada acaban con su vida mediante el suicidio.

Depresión

Un episodio de depresión consiste en, durante la mayoría de los días en un período de 2 semanas, un estado de ánimo deprimido o pérdida de interés y placer en la mayoría de las actividades, así como varios de los siguientes síntomas:

  • Pérdida o ganancia de peso
  • Cambios en el apetito
  • Alteraciones del sueño
  • Agitación psicomotora (inquietud y actividad motora excesiva) o enlentecimiento (ralentización)
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesiva o inapropiada
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
  • Pensamientos suicidas, un plan específico para suicidarse o incluso un intento de suicidio

Manía

La manía es un estado anómalo del estado de ánimo, de manera que una persona que sufre un trastorno de estado de ánimo puede aparentar felicidad cuando se encuentra en un episodio maníaco. Por lo general, se asocia a períodos de excitación excesiva, hiperactividad e impulsividad. Durante un episodio maníaco, las personas pueden experimentar una menor necesidad de sueño, autoestima o grandiosidad exageradas, pensamientos acelerados, habla rápida, distracción y participación en comportamientos de riesgo. La manía es significativamente diferente de un rango normal de emociones y puede conducir a un deterioro en el funcionamiento y las relaciones.

El diagnóstico del trastorno del estado de ánimo se establece en los casos en que la tristeza o la euforia son más intensas de lo normal, aparecen acompañadas de otros síntomas y limitan la capacidad de llevar una vida normal a nivel físico, social y laboral.

La psicosis maníaca es una forma más extrema de manía que, para el médico, puede resultar difícil de distinguir de la esquizofrenia. Las personas pueden tener delirios (por ejemplo, creer que son Jesús o pensar que les persigue el FBI) y, ocasionalmente, alucinaciones. El nivel de actividad aumenta drásticamente. Las personas pueden correr de un lado a otro gritando, maldiciendo o cantando. El estado de ánimo se vuelve cambiante y a menudo provoca irritabilidad. Puede desarrollarse un delirio en toda regla (manía delirante), y el pensamiento y comportamiento de la persona pueden volverse incoherentes.

Hipomanía

En ocasiones, se experimenta una forma más leve de manía llamada hipomanía. En la hipomanía, la persona puede experimentar irritabilidad, distracción y cambios de estado de ánimo. También puede experimentar un estado de ánimo más elevado, menor necesidad de dormir y un notable aumento de energía que puede generar una percepción de mayor creatividad, confianza y mejora del funcionamiento social. En esta variante de la hipomanía, la persona puede mostrarse reacia a volver a la «normalidad».

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Características mixtas

Se dice que un episodio de manía o hipomanía presenta características mixtas tanto de manía como de depresión cuando están presentes 3 o más síntomas de depresión durante la mayor parte de los días del episodio. Esta afección a menudo es difícil de diagnosticar.

El riesgo de suicidio durante los episodios mixtos es particularmente elevado.

Se dice que un episodio depresivo mayor tiene características mixtas si están presentes 3 o más síntomas maníacos durante la mayor parte de los días del episodio. Una persona que presenta episodios depresivos con características mixtas corre un riesgo significativo de desarrollar un trastorno bipolar.

Complicaciones de los trastornos del estado de ánimo

El suicidio en los trastornos del estado de ánimo

El suicidio es un riesgo importante en aquellas personas con trastornos del estado de ánimo. Las personas con trastorno depresivo mayor o trastorno bipolar tienen entre 8 y 9 veces más probabilidades de morir por suicidio que la población general. El riesgo es mayor en aquellas personas con depresión más grave con antecedentes de intentos de suicidio previos, particularmente violentos, así como en presencia de características psicóticas, alteraciones graves del sueño o consumo de sustancias.

Una amenaza de suicidio es una situación de urgencia. Cuando alguien amenaza con quitarse la vida, el médico puede procurar su hospitalización con el fin de mantenerle bajo supervisión hasta que reciba tratamiento.

Otras complicaciones de los trastornos del estado de ánimo

Otras complicaciones de los trastornos del estado de ánimo son

  • Deterioro del funcionamiento, que oscila desde leve hasta la incapacidad total para desenvolverse, mantener la interacción social o participar en las actividades cotidianas
  • Alteración de la ingesta de alimentos, que en ocasiones provoca una pérdida o aumento significativo del peso
  • Ansiedad intensa
  • Trastorno por consumo de alcohol
  • Otros trastornos por consumo de sustancias
  • La función del sistema inmunitario disminuye y aumenta el riesgo a largo plazo de cardiopatías (véase Depresión)

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  1. Mental Health America (MHA)
  2. National Alliance on Mental Illness (NAMI)
  3. National Institutes of Mental Health (NIMH)
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ENFERMEDAD

Depresión

Revisión completa: ene 2026 PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine | Revisión de colegas realizada porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry

Última actualización: ene 2026

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Datos clave

La depresión es un sentimiento de tristeza, vacío o irritabilidad que se convierte en un trastorno cuando es lo suficientemente intenso como para interferir con el funcionamiento.

  • Pueden contribuir a la depresión factores diversos: hereditarios, efectos adversos de determinados medicamentos, acontecimientos dolorosos con elevada carga emocional y cambios en los niveles hormonales o de otras sustancias presentes en el organismo, entre otros factores.
  • La depresión genera un cuadro de tristeza y decaimiento y/o de pérdida del interés y del placer en la realización de actividades que solían ser del agrado de la persona afectada.
  • Los médicos basan el diagnóstico en los signos y síntomas.
  • Los medicamentos antidepresivos, la psicoterapia y, en ocasiones, la terapia electroconvulsiva pueden ayudar.

(Véase también Introducción a los trastornos del estado de ánimo.)

La depresión es el segundo trastorno de salud mental más frecuente (la ansiedad es el más frecuente). Aproximadamente el 13% de las personas que acuden a un médico de atención primaria cumplen los criterios para un diagnóstico de depresión mayor.

La depresión suele aparecer durante la adolescencia media, los 20 o los 30 años, aunque puede comenzar a casi cualquier edad, incluso durante la infancia (véase también Trastornos de depresión y de regulación del estado de ánimo en niños y adolescentes).

Si no se trata, un episodio de depresión suele durar alrededor de 6 meses, pero a veces se prolonga durante 2 años o más. Los episodios tienden a repetirse varias veces a lo largo de la vida.

El término depresión se utiliza a menudo para describir un estado de ánimo triste o desalentador que es consecuencia de acontecimientos emocionalmente angustiosos, como un desastre natural, una enfermedad grave o la muerte de un ser querido. Una persona puede decir que se siente deprimida en ciertos momentos, como durante las vacaciones (depresión vacacional) o en el aniversario de la muerte de un ser querido. Sin embargo, estos sentimientos no suelen implicar un trastorno. Por lo general, estos sentimientos de dolor, desmoralización y decepción son temporales, ya que duran días y no semanas o meses y ocurren en oleadas que tienden a estar relacionadas con pensamientos o recuerdos del acontecimiento traumático. Además, estos sentimientos no interfieren sustancialmente con el funcionamiento normal de la persona durante ningún periodo de tiempo.

Edad y salud: depresión

La depresión afecta a muchos adultos mayores. Algunos ancianos tuvieron episodios de depresión en etapas anteriores de su vida. Otros los desarrollan por primera vez durante la vejez.Causas de depresión en personas de edad avanzadaAlgunas causas de la depresión pueden ser más frecuentes entre las personas de edad avanzada. Por ejemplo, las personas de edad avanzada son más propensas a experimentar acontecimientos emocionales traumáticos que impliquen pérdidas, como la muerte de un ser querido o la pérdida del entorno familiar (como una mudanza del domicilio habitual). También pueden contribuir otras fuentes de estrés, como los reducidos ingresos económicos, el empeoramiento de una enfermedad crónica, la pérdida gradual de independencia o el aislamiento social.Los trastornos que pueden conducir a una depresión son frecuentes entre las personas de edad avanzada. Entre estos trastornos se encuentran el cáncer, el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca, los trastornos tiroideos, los accidentes cerebrovasculares, la demencia y la enfermedad de Parkinson.Depresión frente a demenciaEn los ancianos, la depresión puede causar síntomas similares a los de la demencia, como ralentización del pensamiento, disminución de la concentración, confusión y problemas de memoria, y no tanto la tristeza que la gente suele asociar a la depresión. Sin embargo, los médicos diferencian la depresión de la demencia, ya que al tratar la depresión las personas afectadas recuperan su estado cognitivo previo. Las personas con demencia no. Además, los afectados por depresión se quejan amargamente de su pérdida de memoria y rara vez olvidan los acontecimientos importantes de actualidad o los asuntos personales. Por el contrario, los afectados por demencia suelen negar la pérdida de memoria.Diagnóstico de la depresión en personas de edad avanzadaLa depresión es a menudo difícil de diagnosticar en la población anciana por varias razones:Los síntomas pueden ser menos perceptibles, ya que las personas mayores no suelen trabajar y tienen por lo tanto menos interacciones sociales.Algunas personas creen que la depresión es un signo de debilidad y son reacios a explicar que sienten tristeza u otros síntomas.La ausencia de expresión emocional se interpreta a veces como indiferencia y no como indicio de depresión.Los familiares y amigos pueden considerar los síntomas de una persona con depresión simplemente como algo que se espera a medida que las personas envejecen.Los síntomas pueden ser atribuidos a otras enfermedades, como la demencia.Dado que la depresión es a veces difícil de identificar, es frecuente que los médicos realicen, de forma periódica, preguntas a la persona de edad avanzada acerca de su estado de ánimo. Los miembros de la familia deben estar atentos a cambios sutiles en la personalidad, en especial falta de entusiasmo y espontaneidad, pérdida del sentido del humor y aparición de despistes.

Causas y factores de riesgo de la depresión

La causa exacta de la depresión no se conoce bien. Hay una serie de factores que predisponen probablemente a la depresión. Los factores de riesgo incluyen

  • Una tendencia familiar (hereditaria)
  • Acontecimientos que provocan alteraciones emocionales, en especial las pérdidas
  • Sexo femenino
  • Ciertos trastornos médicos generales
  • Efectos secundarios de algunos fármacos

La depresión no refleja una debilidad de carácter o una falta de intento de sentirse mejor. La clase social, la ascendencia y los aspectos culturales no parecen intervenir en la posibilidad de sufrir depresión alguna vez en la vida.

Los factores genéticos contribuyen a la depresión entre un tercio y la mitad de las personas que la padecen. Por ejemplo, la depresión es más común entre hermanos, padres e hijos (particularmente en un gemelo idéntico) de personas con depresión. Factores genéticos pueden afectar a la funcionalidad de las sustancias que ayudan a las neuronas a comunicarse (neurotransmisores). La serotonina, la dopamina, la noradrenalina, el glutamato y la acetilcolina son neurotransmisores que pueden estar implicados en la depresión.

Otros factores son los sistemas hormonales que regulan las glándulas tiroidea, suprarrenal y pituitaria; las influencias ambientales que pueden activar o desactivar ciertos genes, como la exposición a traumas infantiles repetidos; y factores estresantes importantes en la vida, como la pérdida de un ser querido.

Las mujeres son más propensas que los varones a sufrir depresión, aunque las razones no se conocen bien. Los factores hormonales son los factores biológicos que parecen estar más implicados en la aparición de depresión. La alteración de los valores hormonales puede causar cambios de humor justo antes de la menstruación (tensión premenstrual), como parte del síndrome premenstrual, durante el embarazo, después del parto y durante la menopausia. Algunas mujeres sufren depresión durante el embarazo o durante las 4 primeras semanas después del parto (lo que se conoce como tristeza o melancolía puerperal o, si la depresión es más grave, depresión puerperal o posparto). Otro factor de predisposición bastante frecuente en las mujeres es la alteración funcional de la glándula tiroidea.

Las personas transgénero y no binarias parecen presentar tasas de depresión más elevadas que las personas cisgénero.

Los trastornos del estado de ánimo también pueden estar asociados con cambios estacionales. Por ejemplo, muchas personas refieren sentirse más tristes a finales de otoño y en invierno, y atribuyen esta tendencia al acortamiento de las horas de luz diurna y a las temperaturas más bajas. Sin embargo, en algunas personas, esta tristeza es lo suficientemente grave como para ser considerada un tipo de depresión (denominada trastorno afectivo estacional).

La depresión puede darse conjuntamente con una serie de trastornos o factores médicos generales o tener su origen en estos. Estos trastornos pueden causar depresión directamente (por ejemplo, cuando un trastorno tiroideo afecta a los niveles hormonales) o indirectamente (por ejemplo, cuando la artritis reumatoide causa dolor y discapacidad). Con frecuencia un trastorno causa depresión de forma directa e indirecta a la vez. Por ejemplo, una infección avanzada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) puede dañar el cerebro y causar depresión directamente. Las formas menos avanzadas de infección por VIH también pueden causar depresión indirectamente al tener un efecto general negativo en la vida de la persona, desde el diagnóstico hasta la infección avanzada.

El uso de algunos medicamentos de venta con receta, como algunos betabloqueantes (utilizados para tratar la hipertensión), puede causar depresión. Por razones desconocidas, los esteroides (también llamados corticoesteroides o glucocorticoides) a menudo causan depresión cuando el organismo los produce en grandes cantidades como parte de un trastorno (como en el síndrome de Cushing), pero cuando se administran como medicamento, tienden a causar hipomanía (una forma menos grave de manía) o, rara vez, manía. A veces la interrupción de un tratamiento farmacológico puede causar una depresión temporal.

Existen diversos trastornos de la salud mental que predisponen a una persona a la depresión. Entre ellos se encuentran ciertos trastornos de ansiedad, el alcoholismo, otros trastornos por uso de sustancias y la esquizofrenia. Una persona que haya sufrido depresión tiene, en relación con las otras personas, mayor probabilidad de padecerla nuevamente.

Los acontecimientos emocionalmente angustiantes, como la pérdida de un ser querido, y las adversidades crónicas, como las causadas por el acoso, el estrés socioeconómico y las experiencias adversas en la infancia, pueden desencadenar en ocasiones una depresión. Sin embargo, la depresión generalmente solo se observa en personas predispuestas a la afección, como aquellas que tienen familiares con depresión. La depresión puede aparecer o empeorar sin que concurra ningún factor de estrés vital aparente o significativo.

Tabla

Algunas causas de la depresión

Síntomas de depresión

Los síntomas de la depresión evolucionan habitualmente de forma gradual a lo largo de días o semanas y pueden ser muy variables. Por ejemplo, una persona que se está deprimiendo puede mostrarse aletargada y triste, o irritable y ansiosa.

Muchas personas con depresión no son capaces de experimentar de forma normal ciertas emociones, como el duelo, la alegría y el placer. Puede parecerles que el mundo se ha vuelto carente de vida y de estímulos. Pierden interés en las actividades de las que solían disfrutar o no experimentan ninguna satisfacción al realizarlas.

Las personas deprimidas se preocupan con intensos sentimientos de culpabilidad y autodenigración, y es posible que pierdan la capacidad de concentrarse. Pueden experimentar sentimientos de desesperación, soledad e inutilidad. Suelen presentar dificultades para tomar decisiones; se muestran retraídas, con frecuentes sentimientos de desamparo y desesperanza que aumentan a medida que evoluciona la enfermedad, y piensan en la muerte y en el suicidio.

La mayoría de las personas depresivas tienen dificultad para conciliar el sueño y se despiertan repetidamente, sobre todo de madrugada. Algunas personas con depresión duermen más de lo habitual.

La falta de apetito y la pérdida de peso pueden conducir a la caquexia, y en las mujeres puede interrumpirse la menstruación. Sin embargo, el exceso alimentario y el aumento de peso son frecuentes en personas con depresión leve.

Algunas personas deprimidas descuidan su higiene personal e incluso a sus hijos, a otros seres queridos o a sus mascotas. Algunas se quejan de padecer una enfermedad física, que les ocasiona diversas molestias y dolor.

Trastorno depresivo mayor

Las personas con trastorno depresivo mayor (formalmente llamado trastorno depresivo unipolar) están deprimidas la mayoría de los días durante 2 semanas por lo menos. Los síntomas específicos consisten en estado de ánimo deprimido, pérdida o aumento de peso, fatiga, alteraciones del sueño, agitación o enlentecimiento de los movimientos, sentimientos de inutilidad o culpa, dificultad para pensar e ideación o conducta suicida. Sus ojos pueden estar llenos de lágrimas, sus cejas fruncidas y las comisuras de la boca hacia abajo. Pueden mostrarse decaídos y evitar el contacto visual. Apenas pueden moverse, muestran poca expresividad facial y hablan en un tono monótono.

¿Sabías que…?

La depresión implica más aspectos que el de sentirse triste de manera permanente: la persona se siente inútil y culpable, pierde interés en lo que habitualmente le resultaba placentero o satisfactorio, sufre trastornos del sueño y pérdida o ganancia de peso.

Trastorno depresivo persistente

La persona afectada por el trastorno depresivo persistente ha estado deprimida durante la mayor parte del tiempo a lo largo de 2 años o más.

Los síntomas comienzan gradualmente, a menudo durante la adolescencia, y pueden durar años o décadas. Estos síntomas consisten en estado de ánimo deprimido, fatiga, cambios en el apetito, alteraciones del sueño, agitación o enlentecimiento de los movimientos, baja autoestima, sentimientos de desesperanza y dificultad para pensar. El número de síntomas que se encuentran presentes a la vez es variable y en ocasiones son menos graves que en una depresión mayor.

Las personas con este trastorno pueden ser sombrías, pesimistas, escépticas, sin sentido del humor e hipercríticas. Algunas se muestran pasivas, apáticas e introvertidas. Algunas de ellas se quejan constantemente y son muy propensas a criticar a otros y a hacerse reproches a sí mismas. Puede preocuparles su propia incompetencia, el fracaso y los acontecimientos negativos, en ocasiones hasta el punto de encontrar un goce morboso en sus propios fracasos.

Trastorno disfórico premenstrual

Los síntomas graves se producen antes de la mayoría de los períodos menstruales y desaparecen una vez que estos terminan. Los síntomas causan un malestar significativo y/o provocan un deterioro funcional considerable en la persona que los padece. Los síntomas son similares a los del síndrome premenstrual pero son más graves, de modo que causan muchas molestias e interfieren negativamente en el funcionamiento normal en el trabajo y en las interacciones sociales.

El trastorno disfórico premenstrual puede aparecer por primera vez en cualquier momento después del primer período menstrual. Puede empeorar a medida que las mujeres se acercan a la menopausia, pero termina después de la menopausia. Afecta al 1-6% de las mujeres que están menstruando.

Las mujeres con trastorno disfórico premenstrual tienen cambios de humor y, de repente, se entristecen y lloran. Se muestran irritables y se enojan fácilmente. Se sienten muy deprimidas, desesperadas, ansiosas y nerviosas. Pueden sentirse abrumadas o fuera de control.

Al igual que ocurre en otros tipos de depresión, las afectadas por este trastorno pueden perder interés en sus actividades habituales, tener dificultad para concentrarse y sentirse cansadas y sin energía. Pueden comer demasiado y tener antojo de determinados alimentos. Pueden dormir demasiado poco o en exceso.

También pueden estar presentes síntomas físicos como dolor articular, sensación de hinchazón, sensibilidad en las mamas o aumento de peso.

Trastorno de duelo prolongado

El duelo prolongado es la tristeza persistente que sigue a la pérdida de un ser querido. Se diferencia de la depresión en el hecho de que la tristeza se relaciona específicamente con la pérdida más que con los sentimientos más generales de tristeza y fracaso asociados a la depresión.

Se considera duelo prolongado cuando el duelo (como lo demuestra el deseo persistente o el anhelo y/o la preocupación por el fallecido) es de larga duración (al menos 12 meses), se experimenta durante gran parte del tiempo y es más profundo de lo que la cultura de una persona considera habitual. También debe ir acompañado de 3 o más de los elementos siguientes durante 1 mes como mínimo y en un grado que cause angustia o discapacidad:

  • Sensación de confusión de identidad (por ejemplo, sensación de que parte de uno mismo ha muerto)
  • Incredulidad sobre la muerte
  • Evitar los recordatorios de la pérdida
  • Dolor emocional intenso (por ejemplo, dolor relacionado con la muerte)
  • Dificultad para participar en los aspectos de la vida cotidiana
  • Sensación de entumecimiento
  • Sentimientos de falta de sentido
  • Intensa soledad

Otros trastornos y afecciones asociados a los trastornos depresivos incluyen el consumo de sustancias y una mayor susceptibilidad al cáncer y a trastornos cardiovasculares.

Abuso de sustancias

Las personas con depresión son más propensas a abusar del alcohol o de otras drogas recreativas en un intento de facilitarse el sueño o de sentirse menos ansiosas. Sin embargo, la depresión conduce al consumo de alcohol y a otros trastornos por consumo de sustancias con menos frecuencia de lo que se pensaba.

Se tiene una mayor propensión a fumar en exceso y a descuidar la salud. Por lo tanto, aumenta el riesgo de aparición o empeoramiento de otras enfermedades, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Otros efectos de la depresión

La depresión puede reducir la capacidad del sistema inmunitario para responder frente a los invasores externos o peligrosos, tales como microorganismos o células cancerosas. En consecuencia, las personas con depresión tienen mayor probabilidad de sufrir infecciones.

Además, la depresión aumenta el riesgo de desarrollar trastornos cardíacos y vasculares (como infartos y accidentes cerebrovasculares). La razón puede ser que la depresión causa ciertas alteraciones físicas que incrementan este riesgo. Por ejemplo, el organismo produce más cantidad de sustancias que ayudan a la coagulación de la sangre (factores de coagulación), y el corazón tiene una menor capacidad para modificar la velocidad con la que late como respuesta a diferentes situaciones.

Cribado para la depresión

El médico puede pedir a la persona que rellene cuestionarios estandarizados para ayudar a identificar la depresión y determinar su gravedad, pero no se pueden utilizar como forma única de diagnosticar la depresión. Dos de estos cuestionarios son el Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9) y el Beck Depression Inventory. Existe un cuestionario de escala de depresión geriátrica (Geriatric Depression Scale) para las personas de edad avanzada. Los médicos también suelen preguntar a su paciente si piensa en dañarse a sí mismo o si tiene planes para ello. Tales pensamientos indican que la depresión es grave.

Diagnóstico de la depresión

  • Evaluación médica, basada en los criterios estándar de diagnóstico psiquiátrico
  • Pruebas que permiten identificar los trastornos que pueden causar depresión.

Generalmente, el médico diagnostica la depresión basándose en los síntomas. Los médicos utilizan listas específicas de los síntomas (criterios) para diagnosticar los diferentes tipos de trastornos depresivos. Para facilitar la distinción entre la depresión y los cambios normales del estado de ánimo, los médicos determinan si los síntomas están causando una angustia significativa a la persona afectada, o bien menoscaban de manera significativa su capacidad para desenvolverse. La existencia de antecedentes personales o familiares de depresión ayuda a confirmar el diagnóstico.

La presencia de una preocupación excesiva, ataques de angustia y obsesiones son frecuentes en la depresión, de modo que el médico puede pensar, erróneamente, que la persona tiene un trastorno de ansiedad.

En personas de edad avanzada, es difícil determinar la existencia de un trastorno depresivo, sobre todo si no trabajan o tienen poca interacción social (véase Edad y salud: depresión). Además, la depresión puede confundirse con la demencia, porque sus síntomas pueden llegar a ser similares, como por ejemplo la confusión y la dificultad para concentrarse y pensar con claridad. Sin embargo, si tales síntomas son debidos a una depresión, se curan con el tratamiento antidepresivo. Cuando la causa es la demencia, no remiten.

Pruebas complementarias

No hay pruebas que puedan confirmar la existencia de depresión. Sin embargo, las pruebas de laboratorio ayudan al médico a determinar si la causa de la depresión es un trastorno hormonal u otro tipo de trastorno orgánico. Por ejemplo, se suelen realizar análisis de sangre para detectar un trastorno tiroideo o un déficit vitamínico. Se pueden realizar pruebas para detectar el consumo de drogas ilícitas.

Dado que la enfermedad de Parkinson también origina algunos síntomas similares a los de la depresión, se suele realizar un minucioso examen neurológico.

Las personas con un trastorno grave del sueño pueden requerir someterse a pruebas del sueño (polisomnografía) para diferenciar los trastornos del sueño de la depresión.

Tratamiento de la depresión

  • Tratamiento complementario
  • Psicoterapia
  • Fármacos, principalmente antidepresivos
  • A veces terapia electroconvulsiva o estimulación magnética transcraneal

La mayoría de las personas con depresión no requieren ser hospitalizadas. Sin embargo, algunas personas sí lo requieren, especialmente si tienen ideas de suicidio o lo han intentado, si están demasiado débiles por la pérdida de peso o si tienen riesgo de sufrir problemas cardíacos a causa de su estado de inquietud.

El tratamiento depende de la gravedad y del tipo de depresión:

  • Depresión leve: tratamiento complementario (incluyendo visitas frecuentes al médico y educación) y psicoterapia
  • Depresión entre moderada y grave: fármacos, psicoterapia, o ambos, y en ocasiones terapia electroconvulsiva.
  • Depresión estacional: fototerapia
  • Trastorno de duelo prolongado: psicoterapia adaptada a este trastorno

Habitualmente, la depresión puede tratarse con éxito. Si se ha identificado una causa (como una sustancia o algún trastorno determinado), hay que corregirla en primer lugar, pero también pueden ser necesario el tratamiento farmacológico de la depresión.

Tratamiento complementario

El médico explica a la persona afectada y a sus familiares que la depresión tiene causas físicas y que requiere un tratamiento específico, que suele ser eficaz. El médico les tranquiliza diciéndoles que la depresión no refleja un defecto de carácter, como una debilidad. Es importante que los miembros de la familia comprendan el trastorno, participen en el tratamiento y brinden apoyo.

Aprender acerca de la depresión puede ayudar a las personas a entender el trastorno y lidiar con él. Por ejemplo, se puede aprender que el camino hacia la recuperación es a menudo desigual y que los episodios de tristeza y de pensamientos oscuros pueden reaparecer, pero se detendrán. Así, las personas pueden poner cualquier contratiempo en perspectiva y son más propensas a continuar con su tratamiento y no rendirse.

Ser más activo, por ejemplo dando paseos y haciendo ejercicio de forma regular, puede ser beneficioso, así como interactuar más con otras personas.

Los grupos de apoyo como la Depression and Bipolar Support Alliance, DBSA, pueden ser beneficiosos, ya que proporcionan la oportunidad de compartir experiencias y sentimientos comunes.

Psicoterapia

La psicoterapia como único tratamiento puede ser tan eficaz como la terapia farmacológica en el tratamiento de la depresión leve. Combinada con fármacos, la psicoterapia puede ser eficaz en la depresión grave.

La psicoterapia individual o de grupo ayuda a la persona que sufre depresión a hacerse cargo gradualmente de sus anteriores responsabilidades y a adaptarse a las presiones normales de la vida. La terapia interpersonal se centra en los papeles sociales del pasado y presente de la persona, identifica los problemas que aparecen en la interacción con los demás y proporciona orientación cuando la persona se adapta a los cambios en los papeles de la vida. La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a combatir el desánimo y los pensamientos negativos. La terapia basada en la atención plena (mindfulness), que incorpora la autoconciencia a la terapia cognitivo-conductual, y la terapia psicodinámica, que se centra en los conflictos inconscientes y las experiencias de la primera infancia, son otros tipos de psicoterapias utilizadas en personas con depresión.

Medicamentos para la depresión

Existen varios tipos de fármacos antidepresivos disponibles (véase la tabla Fármacos utilizados para tratar la depresión). Se incluyen los siguientes:

Terapia electroconvulsiva

La terapia electroconvulsiva (antiguamente llamada en ocasiones terapia de choque) se utiliza a veces para tratar a personas con depresión grave, incluidas aquellas que tienen psicosis, así como aquellas que amenazan con suicidarse o se niegan a comer. Se utiliza también para tratar la depresión que acontece durante el embarazo, cuando los fármacos resultan ineficaces.

Este tipo de terapia suele ser muy eficaz y puede aliviar con rapidez los síntomas depresivos, a diferencia de la mayoría de los antidepresivos, cuyo efecto tarda en producirse incluso semanas. La velocidad con que actúa puede salvar vidas. Una vez se termina la terapia electroconvulsiva, los episodios de depresión pueden reaparecer. Para ayudar a evitar que reaparezcan, los médicos a menudo recetan antidepresivos.

En el procedimiento de la terapia electroconvulsiva, se colocan unos electrodos en la cabeza y se aplica una corriente eléctrica para inducir una convulsión en el cerebro. Por razones desconocidas, las convulsiones alivian la depresión. Generalmente se administran un mínimo de 6 a 10 sesiones, a días alternos.

Como la descarga eléctrica puede provocar contracciones musculares y dolor, es necesario aplicar anestesia general breve durante los tratamientos. La terapia electroconvulsiva puede originar alguna pérdida temporal de memoria y, en muy escasas ocasiones, una pérdida permanente de memoria.

Fototerapia (terapia lumínica)

La fototerapia con una caja de terapia de luz es el tratamiento más eficaz para la depresión estacional, pero también puede ser beneficiosa para otros tipos de trastornos depresivos.

La fototerapia consiste en sentarse a una distancia determinada de una caja de luz que emite luz con la intensidad necesaria. A la persona se le indica que no mire directamente a la luz y que permanezca frente a esta durante 30 a 60 minutos diarios. La fototerapia puede realizarse en el propio domicilio.

Si las personas se acuestan y se levantan tarde, la fototerapia es más efectiva por la mañana y a veces se complementa con una exposición de 5 a 10 minutos entre las 3 y las 7 de la tarde. Si las personas se acuestan temprano y se levantan temprano, la fototerapia es más efectiva entre la última hora de la tarde y el anochecer.

Otras terapias

Los psicoestimulantes, entre ellos el metilfenidato y la dextroanfetamina, se suelen prescribir junto con los antidepresivos. Los psicoestimulantes se utilizan para aumentar el estado de alerta mental y la conciencia.

La hierba de San Juan, un suplemento dietético a base de hierbas, se usa algunas veces para aliviar la depresión leve a moderada, aunque los estudios no han demostrado su eficacia para tratar la depresión mayor. Debido a la existencia de interacciones potencialmente nocivas entre el hipérico y muchos tratamientos farmacológicos, las personas interesadas en tomar este suplemento dietético deben consultar con su médico sobre las posibles interacciones con su medicación.

Se pueden probar otras terapias que estimulan el cerebro cuando otros tratamientos iniciales no son efectivos. Entre estos factores se incluyen los siguientes

  • Estimulación magnética transcraneal repetitiva
  • Estimulación del nervio vago
  • Estimulación cerebral profunda

Se cree que las células estimuladas liberan mensajeros químicos (neurotransmisores) que ayudan a regular el estado de ánimo y, por tanto, pueden aliviar los síntomas de la depresión. Estos tratamientos pueden resultar de utilidad a aquellas personas con depresión grave que no responden a los fármacos o a la psicoterapia.

En la estimulación magnética transcraneal repetitiva, se coloca una bobina electromagnética sobre la frente, cerca de la zona del cerebro que se cree que interviene en la regulación del humor. El electroimán produce pulsos magnéticos indoloros que los médicos piensan que estimulan las células nerviosas del área específica del cerebro que se desea activar. Los efectos adversos más habituales son dolores de cabeza y molestias en el cuero cabelludo cerca de donde se colocó la bobina.

Para la estimulación del nervio vago, se implanta un dispositivo parecido a un marcapasos bajo la clavícula izquierda y se conecta al nervio vago en el cuello con un cable que pasa por debajo de la piel. (El par de nervios vagos discurre desde el tronco cerebral, ubicado cerca de la base del cráneo, a través del cuello y descendiendo por cada lado del tórax y el abdomen hasta órganos como el corazón y los pulmones). El dispositivo se programa para estimular periódicamente el nervio vago con una señal eléctrica indolora. Puede ser útil para la depresión cuando otros tratamientos no son efectivos, pero por lo general tarda de 3 a 6 meses en tener efecto. Los efectos adversos consisten en ronquera, tos y cambio en la voz, que se hace más profunda cuando se estimula el nervio.

La estimulación cerebral profunda, que utiliza electrodos implantados para dirigirse a áreas específicas del cerebro que desempeñan un papel en la regulación emocional y en las respuestas biológicas automáticas relacionadas con las emociones, ha logrado resultados prometedores.

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  1. Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA), Depression
  2. Mental Health America (MHA), Depression
  3. National Alliance on Mental Illness (NAMI), Depression
  4. National Institutes of Mental Health (NIMH), Depression

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EN ESTE TEMA

OTROS TEMAS DE ESTE CAPÍTULO

Medicamentos para el tratamiento de la depresión

Revisión completa: ene 2026 PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine | Revisión de colegas realizada porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry

Última actualización: ene 2026

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Se pueden indicar varios tipos de medicamentos para tratar la depresión:

La elección de la medicación puede guiarse por la respuesta previa de la persona a un antidepresivo específico, pero los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) suelen ser los medicamentos de elección. Estos medicamentos antidepresivos a menudo se usan junto con psicoterapia.

La mayoría de antidepresivos deben tomarse regularmente durante varias semanas, por lo menos, antes de que comiencen a actuar. La mayoría de la gente con depresión necesita tomar antidepresivos durante 6 a 12 meses para evitar recaídas. Las personas mayores de 50 años pueden tener que tomarlos durante un máximo de 2 años.

Los efectos adversos varían con cada tipo de antidepresivo. A veces, cuando el tratamiento con un fármaco determinado no alivia la depresión, se prescribe otro tipo (clase) de medicamento o una combinación de fármacos antidepresivos.

Fármacos antidepresivos y riesgo de suicidio

El riesgo de suicidio después de iniciar un antidepresivo es una preocupación potencial. Unas cuantas personas se muestran más inquietas, deprimidas y ansiosas poco después de empezar el tratamiento con antidepresivos o tras el aumento de la dosis. En algunas personas, especialmente los niños y los adolescentes, aumenta la propensión al suicidio si estos síntomas no se detectan y se tratan con rapidez. Se informó de este hallazgo por primera vez en referencia a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), pero el riesgo probablemente es similar para todas las clases de antidepresivos. Si se produce un empeoramiento de los síntomas después de iniciar la toma de antidepresivos o de aumentar la dosis (o por cualquier motivo), se debe informar de ello al médico de la persona afectada. El hecho de tener pensamientos suicidas también es un síntoma de depresión, por tanto los médicos pueden tener dificultades para determinar qué papel desempeñan los antidepresivos en los pensamientos y conductas suicidas. Algunos estudios arrojan dudas sobre la conexión.

En general, se considera que el riesgo de suicidio derivado de una depresión no tratada es mayor que cualquier riesgo temporal tras iniciar un tratamiento con antidepresivos. Por lo tanto, el tratamiento farmacológico no debe suspenderse por este motivo; en su lugar, las personas a las que se les prescriben antidepresivos deben someterse a un seguimiento estrecho durante las semanas posteriores al inicio de la medicación.

Clases de medicamentos antidepresivos

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que incluyen citalopram, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina, sertralina y vilazodona, son actualmente la clase de antidepresivos de uso más frecuente. Dichos fármacos son eficaces para tratar la depresión y otros trastornos de salud mental que a menudo coexisten con la depresión.

Aunque los inhibidores de la recaptación selectiva de la serotonina (ISRS) pueden producir náuseas, diarrea, temblor, pérdida de peso y dolor de cabeza, estos efectos adversos suelen ser leves o desaparecen con su uso continuado. La mayoría de las personas toleran los efectos adversos producidos por los inhibidores de la recaptación selectiva de la serotonina (ISRS) mejor que los producidos por los antidepresivos heterocíclicos. La probabilidad de afectación cardíaca es menor con los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina que con los antidepresivos heterocíclicos.

Algunas personas, especialmente niños y adolescentes, pueden volverse cada vez más suicidas durante la primera semana después de comenzar a tomar ISRS o de aumentar la dosis. (Véase Fármacos antidepresivos y riesgo de suicidio para más información.)

El insomnio es un efecto adverso frecuente de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) que el médico puede controlar reduciendo la dosis, administrándola por la mañana o añadiendo una dosis baja de otro medicamento (trazodona) u otro antidepresivo sedante a la hora de acostarse.

Además, con el uso a largo plazo, los ISRS pueden tener efectos secundarios adicionales, más comúnmente aumento de peso y disfunción sexual. Algunos ISRS, como la fluoxetina, causan pérdida de apetito. Durante las primeras semanas después del inicio del tratamiento con los ISRS, la persona puede sentirse adormecida durante el día, pero este efecto es temporal.

Algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina, la paroxetina y la fluvoxamina, pueden hacer que otros medicamentos sean más activos de lo habitual. Las personas deben revisar detenidamente su lista completa de medicamentos con su médico. La interrupción brusca del tratamiento con algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) provoca un síndrome de suspensión (síndrome de discontinuación) que consiste en mareo, ansiedad, irritabilidad, fatiga, náuseas, escalofríos y dolorimiento muscular.

Si una persona está embarazada, el médico discutirá los riesgos y beneficios del uso de ISRS, si todavía son necesarios. Sin embargo, la paroxetina no debe utilizarse porque puede causar defectos cardíacos.

Moduladores de la serotonina, inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, e inhibidores de la recaptación de noradrenalina y dopamina

Las siguientes clases de antidepresivos son tan eficaces y seguras como los ISRS y tienen efectos adversos similares, aunque el bupropión y la mirtazapina no parecen causar disfunción sexual:

  • Moduladores de la serotonina (como la mirtazapina y la trazodona)
  • Los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (como la venlafaxina y la duloxetina)
  • Inhibidores de la recaptación de norepinefrina (noradrenalina)-dopamina (como bupropión)

Como puede ocurrir con los ISRS, el riesgo de suicidio puede aumentar temporalmente cuando se inician estos medicamentos, y la interrupción abrupta de los inhibidores de la recaptación de serotonina-norepinefrina puede provocar ansiedad, irritabilidad, náuseas y síntomas similares a los de la gripe.

Otros efectos adversos varían según el medicamento (véase la tabla Fármacos utilizados para tratar la depresión).

Antagonista de N-metil-D-aspartato (NMDA)/agonista sigma-1

La combinación de bupropión/dextrometorfano pertenece a una clase única y logra sus efectos antidepresivos mediante un mecanismo de acción diferente.

Antidepresivos heterocíclicos (incluidos los tricíclicos)

Los antidepresivos heterocíclicos, que habían sido antiguamente los más utilizados, se prescriben actualmente con poca frecuencia porque tienen más efectos adversos que otros antidepresivos. Suelen producir somnolencia y aumento de peso. También pueden causar un aumento de la frecuencia cardíaca y una disminución de la presión arterial cuando la persona se pone en pie (denominada hipotensión ortostática). Otros efectos adversos, denominados efectos anticolinérgicos, incluyen vista borrosa, sequedad de boca, confusión, estreñimiento y dificultad para empezar a orinar. Los efectos anticolinérgicos suelen ser más graves en las personas de edad avanzada.

La interrupción repentina de los antidepresivos heterocíclicos, como ocurre con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), puede dar lugar a un síndrome de suspensión (síndrome de discontinuación).

Inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO)

Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) son muy eficaces pero rara vez se prescriben, salvo cuando otros antidepresivos no han dado resultado. Las personas que utilizan inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) deben cumplir una serie de restricciones dietéticas y tomar precauciones especiales para evitar una reacción grave que entrañe un aumento súbito de la presión arterial con un dolor de cabeza intenso y punzante (crisis hipertensiva). Esta crisis puede causar un accidente cerebrovascular. Las precauciones son las siguientes

  • No ingerir alimentos ni bebidas que contengan tiramina, como cerveza de barril, vinos tintos (incluido el jerez), licores, alimentos demasiado maduros, salami, quesos muy curados, habas, extractos de levadura, higos secos, uvas pasas, yogurt, queso, cuajada, arenques, caviar, hígado, carnes muy ablandadas y salsa de soja
  • No tomar pseudoefedrina, una sustancia contenida en numerosos medicamentos para la tos y el resfriado de venta sin receta médica
  • No tomar dextrometorfano (un antitusígeno), reserpina (un fármaco antihipertensor) o meperidina (un analgésico)
  • Tener siempre a mano un antídoto, como la clorpromazina en comprimidos; en caso de aparición de dolor de cabeza intenso y pulsátil, tomar el antídoto de inmediato y acudir al servicio médico de urgencias más cercano

Las personas en tratamiento con inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) también deben evitar tomar otro tipo de antidepresivos, incluidos los heterocíclicos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), el bupropión, los moduladores de la serotonina-noradrenalina y los inhibidores de la recaptación de la serotonina-. Administrar un inhibidor de la monoaminooxidasa (IMAO) junto con otro antidepresivo puede provocar una elevación peligrosa de la temperatura corporal, acompañada de degradación muscular, fallo renal y convulsiones. Estos efectos, conocidos como síndrome maligno por neurolépticos, son potencialmente mortales.

La suspensión abrupta de los IMAO, al igual que la de los ISRS, puede provocar síntomas desagradables.

Tabla

Fármacos utilizados para tratar la depresión

Antidepresivo melatoninérgico

La agomelatina (no disponible en los Estados Unidos) es un antidepresivo melatonérgico que estimula los receptores de melatonina y se utiliza para tratar los episodios depresivos mayores. Tiene una eficacia comparable a la de otros antidepresivos y aporta varias ventajas:

  • Provoca muchos menos efectos adversos que la mayoría de antidepresivos.
  • No causa somnolencia diurna, insomnio, efectos secundarios sexuales ni aumento de peso.
  • No causa síntomas de abstinencia.

La agomelatina puede causar cefalea, náuseas y diarrea. También puede aumentar las concentraciones de enzimas hepáticas, por lo que los médicos miden estas concentraciones antes de comenzar el tratamiento y cada 6 semanas a partir de entonces. Las personas con problemas hepáticos no deben tomar agomelatina.

Ketamina y esketamina

La ketamina y la esketamina se utilizan como medicamentos para tratar a algunos pacientes con depresión cuando los síntomas no han mejorado con otros medicamentos antidepresivos (lo que se denomina «depresión resistente al tratamiento»).

Los médicos también pueden administrar ketamina como anestésico. Fuera del ámbito médico, algunas personas la utilizan como droga de abuso.

Los mecanismos cerebrales afectados por la ketamina y la esketamina parecen influir en la depresión. Cuando se utilizan siguiendo las recomendaciones de un profesional de la salud mental cualificado, estos fármacos pueden producir una mejoría rápida de los síntomas depresivos. Para mantener el éxito del tratamiento, se suelen requerir dosis repetidas varias veces a la semana o con menor frecuencia.

Para tratar la depresión, se administra ketamina por vía intravenosa.

Esketamina administrada como aerosol nasal.

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OTROS TEMAS DE ESTE CAPÍTULO

Trastornos bipolares

(Trastorno maníaco-depresivo)

Revisión completa: ene 2026 PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine | Revisión de colegas realizada porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry

Última actualización: ene 2026

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Datos clave

En el trastorno bipolar (antiguamente denominado trastorno maníaco-depresivo), los episodios de depresión alternan con episodios de manía o con una forma menos grave de manía llamada hipomanía. La manía se caracteriza por sentimientos excesivos de euforia y confianza o actividad física muy desproporcionados respecto a la situación, y las personas afectadas pueden participar en comportamientos de riesgo.

  • La herencia desempeña un papel en el trastorno bipolar.
  • Los episodios de depresión y manía pueden ocurrir por separado o a la vez.
  • Las personas afectadas sufren uno o más periodos de tristeza excesiva y de pérdida de interés por la vida y uno o más periodos de euforia, energía extrema y, a menudo, irritabilidad; entre ambos, se dan periodos de estado de ánimo relativamente normal.
  • Los médicos basan el diagnóstico en el patrón de los síntomas.
  • Los medicamentos que estabilizan el estado de ánimo, como el litio y ciertos medicamentos anticonvulsivos y, a veces, la psicoterapia pueden ayudar.

El nombre de trastorno bipolar se basa en el cambio de humor entre 2 extremos, o polos, de los trastornos del estado de ánimodepresión y manía. En Estados Unidos, afecta aproximadamente al 2% de la población en algún grado. A nivel mundial, el trastorno bipolar afecta a hombres y mujeres casi por igual. El trastorno bipolar suele comenzar en la adolescencia, o entre los 20 y los 30 años. El trastorno bipolar en niños es poco frecuente.

La mayoría de los trastornos bipolares pueden clasificarse según estas dos categorías

  • Trastorno bipolar I: la persona ha sufrido al menos un episodio maníaco en toda regla (uno que le impide funcionar normalmente o que incluye delirios) y por lo general episodios depresivos.
  • Trastorno bipolar II: caracterizado por la presencia de episodios depresivos mayores y por lo menos un episodio más leve de manía (hipomanía), pero sin episodios graves de manía.

Algunas personas presentan episodios que se asemejan a un trastorno bipolar, pero son más leves y no cumplen con los criterios específicos para el trastorno bipolar I o II. Estos episodios se pueden clasificar como trastorno bipolar no especificado o trastorno ciclotímico.

El trastorno bipolar y los trastornos relacionados también pueden ser causados por otra afección médica o por el consumo de sustancias. (Véase tabla Algunas causas de manía para ejemplos.)

¿Sabías que…?

Ciertas condiciones médicas generales, medicamentos y drogas ilícitas pueden causar síntomas similares a los del trastorno bipolar.

(Véase también Introducción a los trastornos del estado de ánimo.)

Causas del trastorno bipolar

No se conoce la causa exacta del trastorno bipolar. Se estima que la herencia está involucrada en el desarrollo de este trastorno en la mayoría de los casos. Por otra parte, en personas con trastorno bipolar, ciertas sustancias producidas por el organismo, como los neurotransmisores norepinefrina y serotonina, pueden no estar bien regulados. (Los neurotransmisores son las sustancias que utilizan las neuronas para comunicarse).

El trastorno bipolar a veces se inicia después de un acontecimiento estresante, o bien un acontecimiento de este tipo desencadena un nuevo episodio. Sin embargo, no se ha comprobado ninguna relación de causa y efecto.

Los síntomas maníacos del trastorno bipolar pueden ocurrir por otras razones, como ciertas enfermedades, por ejemplo, las concentraciones elevadas de hormona tiroidea (hipertiroidismo). Además, los episodios maníacos pueden estar causados o desencadenados por medicamentos (como los esteroides, a veces llamados corticoesteroides o glucocorticoides) o drogas ilícitas (como la cocaína y las anfetaminas).

Tabla

Algunas causas de manía

Síntomas del trastorno bipolar

En el trastorno bipolar, los episodios con síntomas alternan con episodios prácticamente asintomáticos (remisiones). Los episodios duran desde unas pocas semanas hasta 6 meses. Los ciclos (periodo de tiempo comprendido entre el comienzo de un episodio y el del siguiente) varían en longitud. Algunas personas tienen episodios infrecuentes, pocos a lo largo de toda la vida, mientras que en otras los episodios se producen 4 o más veces al año (ciclación rápida). A pesar de esta gran variedad, la duración de un ciclo es relativamente constante en una misma persona.

Los episodios consisten en la presencia de depresión, manía o una variedad de manía menos grave (hipomanía). Solo una minoría de las personas alternan entre manía y depresión en un mismo ciclo. En la mayoría, predomina en cierta medida o lo primero o lo segundo.

Las personas que sufren trastorno bipolar pueden llevar a cabo tentativas o consumaciones de suicidio. A lo largo de su vida, son al menos 20 a 60 veces más propensas a suicidarse que la población general, y hasta el 20% de las personas con trastorno bipolar mueren por suicidio.

Diagnóstico del trastorno bipolar

  • Evaluación médica, basada en los criterios estándar de diagnóstico psiquiátrico
  • Análisis de sangre y orina para descartar otras afecciones médicas generales y el consumo de drogas ilícitas

Discapacidad oculta: trastorno…

Vídeo

El diagnóstico del trastorno bipolar se basa en listas específicas de síntomas (criterios). Sin embargo, la persona con manía puede que no explique sus síntomas con precisión, ya que no piensa que le suceda algo anómalo. Por eso los médicos suelen recurrir a los familiares para obtener información. La persona y sus familiares pueden responder un breve cuestionario que les ayudará a evaluar el riesgo de trastorno bipolar (véase Mood Disorder Questionnaire).

Los médicos también interrogan a la persona acerca de la existencia de pensamientos suicidas.

Los médicos revisan la pauta de tratamiento farmacológico para descartar que algún fármaco pueda estar relacionado con la aparición de los síntomas. Los médicos también pueden buscar signos de otras afecciones médicas generales que puedan estar contribuyendo a los síntomas. Por ejemplo, pueden realizar análisis de sangre para detectar un posible cuadro de hipertiroidismo y análisis de sangre o de orina para determinar un posible abuso de drogas.

También determinan si las personas afectadas están experimentando un episodio de manía o bien de depresión con el fin de prescribir el tratamiento adecuado. También evalúan a la persona para detectar otros trastornos de salud mental.

Tratamiento del trastorno bipolar

  • Medicamentos
  • Psicoterapia
  • Educación y apoyo
  • En algunas ocasiones, otros tratamientos

En los casos graves de manía o depresión, suele ser necesaria la hospitalización. Incluso si la manía es menos grave, es posible que las personas afectadas deban ser hospitalizadas si son suicidas, intentan hacerse daño a sí mismas o a otras personas, no pueden cuidar de sí mismas o tienen otros problemas graves (como por ejemplo, el consumo de alcohol u otros trastornos por el consumo de sustancias). La mayoría de las personas con hipomanía pueden ser tratadas como pacientes ambulatorios. Las personas con repeticiones rápidas de los ciclos son más difíciles de tratar. Sin tratamiento, el trastorno bipolar reaparece en casi todos los casos.

Las tres fases del tratamiento consisten en la estabilización de los síntomas iniciales del trastorno bipolar, la remisión (un período de síntomas mínimos o inexistentes) y el mantenimiento (la prevención de la reaparición de los síntomas una vez que han desaparecido).

Los tratamientos específicos pueden incluir

  • Medicamentos estabilizadores del estado de ánimo, como el litio y algunos medicamentos antiepilépticos
  • Medicamentos antipsicóticos, generalmente agentes de segunda generación
  • Ciertos medicamentos antidepresivos
  • Psicoterapia
  • Educación y apoyo
  • A veces, terapia electroconvulsivafototerapia o estimulación magnética transcraneal

(Véase Medicamentos para el tratamiento de los trastornos bipolares para un análisis exhaustivo de las clases de fármacos empleados).

Psicoterapia

La psicoterapia suele recomendarse en personas que toman estabilizadores del estado de ánimo, sobre todo para ayudarles a observar correctamente el tratamiento prescrito.

La terapia grupal a menudo constituye una ayuda para la comprensión del trastorno bipolar y sus efectos, tanto para la persona afectada como para su pareja o sus familiares.

La psicoterapia individual ayuda a las personas con trastorno bipolar a desenvolverse mejor en las actividades cotidianas.

Educación y apoyo

El conocimiento de los efectos de los fármacos utilizados en el tratamiento de la enfermedad ayuda a los pacientes a tomarlos conforme a lo prescrito. A veces las personas se resisten a tomar la medicación porque creen que disminuye su estado de alerta y su creatividad. Sin embargo, la disminución de la creatividad es relativamente infrecuente ya que los estabilizadores del estado de ánimo, por lo general, permiten que las personas se desenvuelvan mejor en el trabajo, en la escuela, en sus relaciones y en las actividades artísticas.

Los pacientes han de aprender a reconocer los síntomas en cuanto aparecen, así como la forma de evitarlos en lo posible. Por ejemplo, puede ser beneficioso abstenerse de tomar estimulantes (como la cafeína y la nicotina) y alcohol, así como dormir lo suficiente.

Los médicos o los psicoterapeutas pueden hablar con las personas acerca de las consecuencias de sus actos. Por ejemplo, si tienen tendencia a los excesos sexuales, se les proporciona información acerca de los efectos que sus acciones podrían tener sobre sus relaciones y sobre los riesgos para la salud de la promiscuidad, sobre todo en relación con la infección avanzada por VIH. Cuando la persona tiende al derroche, se le aconseja a veces que ponga las decisiones financieras en manos de un familiar de confianza.

Es importante que los miembros de la familia comprendan el trastorno bipolar, participen en el tratamiento y brinden apoyo.

Los grupos de apoyo pueden ser beneficiosos, ya que proporcionan la oportunidad de compartir experiencias y sentimientos comunes.

Otros tratamientos

La terapia electroconvulsiva (a veces conocida como «terapia de choque») se utiliza a veces para la depresión y la manía resistentes a los tratamientos. 

La fototerapia, en la que las personas se exponen a luces brillantes que simulan la luz solar, puede ser útil para tratar el trastorno bipolar estacional (con depresión otoño-invierno e hipomanía primavera-verano), que tiene algunas características en común con el trastorno afectivo estacional o con el trastorno bipolar I o bipolar II no estacional. Probablemente es más eficaz cuando se utiliza para complementar otros tratamientos. 

La estimulación magnética transcraneal, en la que un dispositivo aplica un campo magnético inofensivo a la cabeza y que se utiliza en el tratamiento de la depresión grave y resistente, también ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión bipolar.

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  1. Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA), Bipolar Disorder
  2. Mental Health America (MHA), Bipolar Disorder
  3. National Alliance on Mental Illness (NAMI), Bipolar Disorder
  4. National Institutes of Mental Health (NIMH), Bipolar Disorder

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OTROS TEMAS DE ESTE CAPÍTULO

Trastorno ciclotímico

Revisión completa: ene 2026 PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine | Revisión de colegas realizada porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry

Última actualización: ene 2026

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En el trastrono ciclotímico, se alternan episodios de euforia relativamente leves y breves (hipomanía) con episodios leves y breves de tristeza (depresión).

El trastorno ciclotímico se asemeja al trastorno bipolar pero presenta menor gravedad. Los episodios de euforia y tristeza son menos intensos, por lo general duran solo unos días, y se repiten con bastante frecuencia a intervalos irregulares. Este trastorno puede evolucionar a trastorno bipolar o puede continuar en la forma de alternancia de estados de ánimo extremos.

En las personas con trastorno ciclotímico, la energía durante los episodios de euforia puede contribuir al éxito en los negocios, el liderazgo, los logros y la creatividad artística. Sin embargo, la euforia o la depresión o la excesiva fluctuación del estado de ánimo pueden también dar lugar a irregularidades en el trabajo y en los resultados académicos, cambios frecuentes de residencia, rupturas sentimentales repetidas o fracaso matrimonial y consumo de alcohol y otros trastornos por consumo de sustancias.

Los médicos diagnostican el trastorno ciclotímico basándose en el patrón sintomático de síntomas de salud mental característico.

(Véase también Introducción a los trastornos del estado de ánimo.)

Tratamiento del trastorno ciclotímico

  • Educación y apoyo
  • En ocasiones, fármacos estabilizadores del estado de ánimo

Las personas con trastorno ciclotímicos necesitan aprender a convivir con los extremos de sus inclinaciones temperamentales. Sin embargo, vivir con trastorno ciclotímico no es fácil, ya que las relaciones interpersonales a menudo son tormentosas. Conseguir un empleo con horario flexible o seguir una carrera profesional compatible con las características temperamentales del trastorno ciclotímico puede facilitar la actividad laboral.

Si el trastorno ciclotímico dificulta el desarrollo de las actividades habituales de la persona afectada, puede resultar beneficioso el tratamiento con un estabilizador del estado de ánimo (como el litio o un anticonvulsivo). Algunos pacientes toleran el anticonvulsivo divalproato mejor que el litio. Los antidepresivos no se prescriben para el trastorno ciclotímico a no ser que la depresión sea grave y haya durado mucho tiempo, ya que pueden provocar un viraje rápido del estado de ánimo (ciclación rápida).

Los grupos de apoyo pueden ser beneficiosos, ya que proporcionan la oportunidad de compartir experiencias y sentimientos comunes.

Más información

El siguiente recurso en inglés puede ser útil. Tenga en cuenta que el Manual no es responsable del contenido de este recurso.

  1. Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA), Cyclothymic Disorder

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OTROS TEMAS DE ESTE CAPÍTULO

Medicamentos para el tratamiento de los trastornos bipolares

Revisión completa: ene 2026 PorWilliam Coryell, MD, University of Iowa Carver College of Medicine | Revisión de colegas realizada porMark Zimmerman, MD, South County Psychiatry

Última actualización: ene 2026

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La elección de un medicamento para tratar el trastorno bipolar puede resultar difícil, ya que todos los fármacos tienen efectos secundarios, las interacciones farmacológicas son frecuentes y ningún medicamento es eficaz para todas las personas.

Los médicos basan la elección del medicamento para una persona determinada en función de lo que le haya funcionado bien en el pasado (si se conoce la historia clínica y esta incluye un tratamiento previo para el trastorno bipolar) y en lo que debería dar buenos resultados teniendo en cuenta sus antecedentes médicos conocidos. Los médicos también procuran evitar la prescripción de fármacos que hayan causado complicaciones o síntomas significativos en el pasado, o que puedan representar un riesgo dada la afección médica actual de la persona.

(Véase también Tratamiento de los trastornos bipolares.)

Estabilizadores del estado de ánimo

Los medicamentos utilizados como estabilizadores del ánimo en los trastornos bipolares incluyen litio y ciertos medicamentos anticonvulsivos.

Litio

El litio puede reducir los síntomas de manía y depresión, especialmente en personas con antecedentes familiares de trastorno bipolar. El litio ayuda en muchos casos a evitar los cambios de humor en muchas personas con trastorno bipolar. Dado que el litio tarda de 4 a 10 días en hacer efecto, a menudo se administra un fármaco de acción más rápida, como un anticonvulsivo o un antipsicótico nuevo (de segunda generación), con el fin de controlar la excitación mental y física. Las personas con antecedentes familiares de trastornos bipolares típicos son más propensas a responder al litio.

El litio puede tener efectos adversos no deseados. Puede causar mareos, confusión, sacudidas involuntarias (temblores), contracciones musculares, náuseas, vómitos, diarrea, sed, micción excesiva y aumento de peso. También suele empeorar el acné o la psoriasis. Sin embargo, estos efectos adversos suelen ser temporales y a menudo se reducen o alivian con un ajuste de la dosis.

Los médicos controlan el nivel de litio en la sangre mediante análisis de sangre periódicos, ya que si las concentraciones son demasiado altas, aumenta la probabilidad de que se produzcan efectos adversos. El uso prolongado de litio puede provocar niveles bajos de hormona tiroidea (hipotiroidismo) y afectar a la función renal. Por ello, la función tiroidea y la función renal deben ser controladas mediante análisis de sangre periódicos y el empleo de la menor dosis eficaz posible.

La intoxicación por litio se produce cuando la concentración de litio en la sangre es muy alta, y se manifiesta con dolores de cabeza persistentes, confusión mental, somnolencia, convulsiones y arritmias. La intoxicación es más probable en las circunstancias siguientes:

  • Adultos mayores
  • Las personas con alteración de la función renal
  • Personas que han perdido mucho sodio por vómitos, diarrea o consumo de diuréticos (que hacen que los riñones excreten más sodio y agua en la orina)

Medicamentos anticonvulsivantes

Los anticonvulsivantes valproato y carbamazepina actúan como estabilizadores del estado de ánimo. Pueden emplearse en el tratamiento del primer episodio de manía o de los episodios con síntomas depresivos y maníacos (episodios mixtos). A diferencia del litio, estos fármacos no dañan la función renal. Sin embargo, la carbamazepina puede reducir considerablemente el número de glóbulos rojos (eritrocitos) y glóbulos blancos (leucocitos). El valproato puede dañar el hígado (principalmente en niños) o dañar de forma grave el páncreas, pero es muy poco frecuente. Un control médico adecuado ayuda a detectar a tiempo este tipo de problemas. El valproato no se suele prescribir a mujeres con trastorno bipolar si están embarazadas o en edad fértil, ya que este fármaco parece aumentar el riesgo de anomalías congénitas del encéfalo o de la médula espinal (anomalías congénitas del tubo neural), de trastorno por déficit de atención/hiperactividad y de autismo en el feto. El valproato y la carbamazepina pueden ser eficaces, en especial cuando no se ha respondido a otros tratamientos.

La lamotrigina se utiliza en algunos casos para ayudar a controlar los cambios de ánimo y tratar la depresión. La lamotrigina puede causar una erupción cutánea grave. En muy escasas ocasiones, esta erupción cutánea evoluciona hacia el síndrome de Stevens-Johnson, que es potencialmente mortal. Las personas que toman lamotrigina deben estar atentas a la aparición de cualquier nueva erupción cutánea (especialmente en la zona alrededor del recto y los genitales), fiebre, ganglios inflamados, ampollas o úlceras en la boca o en los ojos e inflamación de los labios o la lengua. Deben informar rápidamente a su médico de que están sufriendo tales síntomas. Para reducir el riesgo de desarrollar estos síntomas, los médicos siguen cuidadosamente el calendario recomendado para aumentar la dosis. La administración del fármaco se inicia a una dosis relativamente baja, que se aumenta muy lentamente (durante un período de semanas) hasta la dosis de mantenimiento recomendada. Si la dosis se interrumpe durante 3 días o más, el calendario para aumentar gradualmente la dosis debe comenzar de nuevo.

Antipsicóticos

Los episodios maníacos de aparición repentina se tratan cada vez con más frecuencia con antipsicóticos de segunda generación, ya que actúan con rapidez y el riesgo de efectos adversos graves es menor que el asociado a otros fármacos utilizados en el tratamiento del trastorno bipolar. Estos medicamentos son aripiprazol, asenapina, cariprazina, lumateperona, lurasidona, olanzapina, paliperidona, quetiapina, risperidona y ziprasidona.

Para el tratamiento de la depresión bipolar, ciertos antipsicóticos pueden ser la mejor opción. En algunos casos, es necesario administrar un antidepresivo.

Los efectos adversos a largo plazo de los antipsicóticos pueden consistir en aumento de peso y síndrome metabólico. El síndrome metabólico está caracterizado por la presencia de exceso de grasa abdominal con una disminución de la sensibilidad a los efectos de la insulina (resistencia a la insulina), una alta concentración de glucosa en sangre, niveles anómalos de colesterol e hipertensión arterial. El riesgo de aparición de este síndrome disminuye con el empleo de aripiprazol y ziprasidona. A veces se prescriben antipsicóticos de primera y segunda generación durante el embarazo, con la excepción de risperidona, que se ha asociado a un pequeño aumento del riesgo de defectos congénitos.

Antidepresivos

Ciertos antidepresivos (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina [ISRS]) se utilizan a veces para tratar la depresión grave en personas con trastorno bipolar, pero su uso es controvertido. Por lo tanto, estos medicamentos solo se utilizan durante periodos breves y generalmente de forma conjunta con un fármaco estabilizador del estado de ánimo o un antipsicótico atípico.

Precauciones durante el embarazo

Las personas con trastornos bipolares que tengan previsto quedarse embarazadas o lo estén deben acudir durante el embarazo a un psiquiatra con experiencia específica en el tratamiento de enfermedades mentales. Consultar a un médico antes de quedarse embarazada es importante porque algunos medicamentos utilizados para tratar los trastornos bipolares pueden causar defectos de nacimiento. Durante una consulta previa al embarazo o en las primeras etapas del embarazo, el médico revisa los medicamentos actuales y pasados, así como los síntomas presentes; analiza los riesgos y beneficios, y puede ajustar la medicación para garantizar la salud y seguridad de la persona y del feto. (Véase también Antidepresivos durante el embarazo.)

Medicamentos anticonvulsivantes

La carbamazepina y el valproato presentan el mayor riesgo de causar anomalías congénitas, por lo que conviene evitarlos durante el embarazo. Como medida de precaución, el médico elaborará un plan para cambiar a otro medicamento antes de cualquier embarazo planificado. Información adicional sobre los riesgos de estos medicamentos:

  • El valproato aumenta el riesgo de defectos del tubo neural (como la espina bífida) y de anomalías (faciales y craneales, de las extremidades, del corazón y de otras estructuras cardiovasculares). También se asocia con puntuaciones bajas de coeficiente intelectual (CI) y trastornos del espectro autista. Algunos países prohíben su uso durante el embarazo para tratar el trastorno bipolar.
  • La carbamazepina también aumenta el riesgo de defectos del tubo neural, pero se utiliza durante el embarazo en determinadas circunstancias (por ejemplo, cuando la persona embarazada necesita recibir tratamiento para la epilepsia).

Por lo general, el uso de lamotrigina durante el embarazo se considera más seguro que el del valproato o de la carbamazepina.

Litio

El uso de litio durante el embarazo se ha asociado con un mayor riesgo de sufrir un tipo específico de anomalía cardiovascular congénita denominada anomalía de Ebstein. Sin embargo, puesto que este riesgo es bastante bajo, en ocasiones se mantiene la administración de litio a la dosis más baja posible durante el embarazo.

Antipsicóticos

Hasta la fecha, el uso de antipsicóticos de primera generación y antidepresivos tricíclicos durante el inicio del embarazo no ha sido motivo de preocupación. Existen pruebas de que la mayoría de los antipsicóticos atípicos (de segunda generación) suelen ser seguros durante el embarazo, aunque la quetiapina, el aripiprazol, la olanzapina y la risperidona pueden conllevar un leve aumento del riesgo.

Antidepresivos

El riesgo de defectos congénitos también parece ser bajo para los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

Más información

Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  1. Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA), Bipolar Disorder
  2. Mental Health America (MHA), Bipolar Disorder
  3. National Alliance on Mental Illness (NAMI), Bipolar Disorder
  4. National Institutes of Mental Health (NIMH), Bipolar Disorder

Información del fármaco para el tema

Lo que debes saber sobre los trastornos del estado de ánimo

6 minutos

Los trastornos del estado de ánimo son, básicamente, dos: la ansiedad y la depresión. Son bastante frecuentes en el mundo actual, pero pueden abordarse con los tratamientos adecuados.

Lo que debes saber sobre los trastornos del estado de ánimo

Los trastornos del estado de ánimo abarcan un conjunto de enfermedades que afectan a un elevado porcentaje de la población. Además, a la vista de los datos existentes, se prevé que en las próximas décadas aún sea mayor el porcentaje de enfermos. 

El estilo de vida y las circunstancias que vivimos actualmente, con cierta incertidumbre social y laboral, contribuyen a desarrollar este tipo de trastornos del ánimo, dificultando el mantener un espíritu positivo.

Los problemas mentales pueden afectar tu calidad de vida y a tu estado de salud en general. Incluso, pueden llegar a desencadenar otras enfermedades tanto psíquicas como orgánicas.

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Las depresiones como trastornos del estado de ánimo

La depresión es una enfermedad en la que influyen muchos factores, y en la que se produce un trastorno del estado de ánimo que se mantiene en el tiempo. La persona afectada por una depresión no es capaz de sentir emociones positivas ni disfrutar de las cosas.

Entre los síntomas más típicos de la depresión, se encuentran la falta de vitalidad, y la pérdida de interés. Pudiendo llegar a la situación en la que sientas que no estás capacitado para seguir con tu actividad cotidiana. En función de la intensidad de los síntomas, la depresión se puede clasificar en leve, moderada o grave.

  • Depresión leve: en los cuadros de depresión leve, la persona afectada puede llevar a cabo actividades habituales con normalidad. Sin embargo, su humor es depresivo durante la mayor parte del día, y no capacidad de disfrutar de las cosas.
  • Depresión moderada: en estos casos, los síntomas se agravan, llegando a no poder realizar las actividades habituales. Se manifiesta una pérdida de confianza y de autoestima pudiendo llegar a tener pensamientos de muerte o suicidio.
  • Depresión grave: son los casos en los que se necesita controlar al enfermo de forma constante.

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Los trastornos del estado de ánimo pueden dividirse en dos grandes grupos: trastornos bipolares y trastornos depresivos.

Trastornos bipolares

Los trastornos bipolares se clasifican además como bipolar I, bipolar II, trastorno ciclotímico, trastorno bipolar y trastorno relacionado con otra afección médica, trastorno bipolar y relacionado inducido por sustancias/medicamentos, otro trastorno bipolar y relacionado especificado, y trastorno bipolar y relacionado no especificado. Veamos los tres primeros.

  • Trastorno bipolar I: se caracteriza por la aparición de episodios maniacos y de episodios de depresión mayor. El DSM-5 define la manía como un período de tiempo caracterizado por un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo, irritable. Además, se caracteriza por un incremento anormal de la actividad o la energía, que dura como mínimo una semana y está presente la mayor parte del día, necesitando de hospitalización.
  • Trastorno bipolar II: consiste en episodios depresivos mayores ​​intercalados con períodos hipomaníacos. La manía y la hipomanía tienen los mismos síntomas. Las diferencias es que la manía es más grave que y causa problemas más notorios en el trabajo, la escuela y las actividades sociales, así como dificultades en las relaciones. Además, puede provocar una desconexión de la realidad (psicosis) y requerir hospitalización.
  • Trastorno ciclotímico: se caracteriza por episodios hipomaníacos y depresivos que no cumplen todos los criterios diagnósticos para el trastorno bipolar ni para el depresivo mayor. Además, sus manifestaciones aparecen temprano en la vida.

También te puede interesar: Hábitos para manejar el estrés y la depresión posparto

Trastornos depresivos

Según el DSM-5 los trastornos depresivos son: trastornos de desregulación disruptiva del estado de ánimo, el trastorno de depresión mayor, el trastorno depresivo persistente (distimia), el trastorno disfórico premenstrual, el trastorno depresivo inducido por una sustancia/medicamento, el trastorno depresivo debido a otra afección médica, otro trastorno depresivo especificado y otro trastorno depresivo no especificado. Veamos, brevemente, los cuatro primeros.

  • Trastornos de desregulación disruptiva del estado de ánimoes una afección en la que los niños o adolescentes experimentan arrebatos frecuentes e intensos de irritabilidad, ira y mal temperamento.
  • Trastorno de depresión mayor: se diagnostica cuando un individuo tiene un estado de ánimo constantemente bajo o deprimido, anhedonia o disminución del interés en actividades placenteras, sentimientos de culpa o inutilidad, falta de energía, falta de concentración, cambios en el apetito, retraso psicomotor o agitación, trastornos del sueño o pensamientos suicida
  • Trastorno depresivo persistente (distimia): se caracteriza por síntomas depresivos de bajo grado, así como por la persistencia de estos (de al menos dos años de duración). Las personas con este trastorno experimentan un estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, la mayoría de los días, así como al menos dos de los siguientes síntomas de diagnóstico: (1) falta de apetito o comer en exceso; (2) insomnio o hipersomnia; (3) baja energía o fatiga; (4) baja autoestima; (5) poca concentración o dificultad para tomar decisiones; y (6) sentimientos de desesperanza.
  • Trastorno disfórico premenstrual: son un conjunto de síntomas premenstruales físicos, conductuales y anímicos que ocurren antes de la menstruación y que disminuyen después del período menstrual en mujeres en edad reproductiva.

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¿Cómo se tratan estos trastornos del estado de ánimo?

Los trastornos del estado de ánimo se abordan desde varias disciplinas iniciando de forma combinada los tratamientos. Los especialistas aconsejan combinar el abordaje farmacológico con terapias psicológicas.

Tratamiento farmacológico

A la hora de la elección del tratamiento farmacológico de los trastornos del estado de ánimo se tiene en cuenta la eficacia de los diferentes principios activos y sus posibles efectos adversos. Si estás en tratamiento porque tienes trastornos del estado de ánimo, recuerda lo importante que es tomar los medicamentos tal y como han sido prescritos por el especialista.

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La mejoría de los síntomas al iniciar el tratamiento con medicamentos puede tardar en notarse entre 2 a 4 semanas. Por este motivo, hay pacientes a los que no se les ha explicado esto y abandonan el tratamiento. Piensan que no es efectivo, y lo que pasa es que no han dado tiempo a que los fármacos hagan efecto.

Los medicamentos empleados para tratar estas enfermedades tienen efectos secundarios y entre los más habituales se incluyen los siguientes:

  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas.
  • Insomnio.
  • Boca seca.
  • Estreñimiento.
  • Alteraciones de la visión.
  • Somnolencia.

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Lee también: ¿En qué momento de la depresión se debe buscar ayuda?

Recomendaciones higiénico-dietéticas

Para facilitar el seguimiento del tratamiento puedes adoptar un conjunto de medidas higiénico-dietéticas que pueden mejorar la eficacia y evitar las recaídas. 

Procura hacer ejercicio y mantener un estilo de vida activa y reservando para el descanso el número de horas adecuado. Además, si estás ocupado, tu mente no tiene tiempo de pensar y no se irá a pensamientos negativos.

Lleva una dieta sana y equilibrada, con una ingesta alta de frutas y verduras. Esto te ayudará a prevenir o aliviar el estreñimiento que por lo general provoca el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo. También es importante que sepas que debes evitar el consumo de alcohol, puesto que potencia los efectos secundarios de los medicamentos y disminuye su eficacia.

Psicoterapia para trastornos del estado de ánimo
El tratamiento de los trastornos del estado de ánimo debe combinar fármacos con terapia psicológica

Tratamiento psicológico

La psicoterapia en los trastornos del estado de ánimo aporta recursos y apoyo a la persona que los sufre. Con las terapias psicológicas se anima al paciente a reaccionar y que pueda cambiar su estado de ánimo. La terapia también va encaminada a mejorar la autoestima y a controlar el estado emocional.

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