
El gobierno liberal de Canadá ordenó discretamente poner en pausa una modesta pero importante compra de 16 helicópteros UH-60M Halcón Negro (UH-60M Black Hawk), fabricados en Estados Unidos, justo antes de que comenzaran las negociaciones comerciales el pasado verano con la administración Trump, según pudo CBC News y Radio-Canada.
Las aeronaves, destinadas al uso de las fuerzas especiales de Canadá, son fabricadas por Sikorsky, filial del gigante estadounidense de defensa Lockheed Martin.
La decisión de suspender la adquisición responde a tensiones comerciales y diplomáticas con la administración Trump, de acuerdo con varias fuentes del gobierno y de la industria de la defensa.
La compra ya contaba con el visto bueno de la agencia del Departamento de Estado de EE. UU. encargada de las ventas militares al extranjero y se dirigía a la aprobación del Congreso cuando se dio la orden de detenerla antes del encuentro entre los negociadores comerciales en Washington, según indicaron dos fuentes confidenciales.
Dicha decisión, según las fuentes, estuvo parcialmente vinculada con las conversaciones comerciales, que terminaron fracasando. También formó parte de un esfuerzo más amplio de funcionarios federales para inventariar todo lo que las fuerzas armadas canadienses tenían planeado adquirir de Estados Unidos.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha cuestionado repetidamente la soberanía de Canadá desde su reelección. También ha iniciado una importante guerra comercial con el país, imponiendo aranceles a sectores clave como el acero, el aluminio y la industria automotriz.
Mientras Canadá busca reducir su dependencia militar respecto a Estados Unidos, el gobierno determinó que no era el momento adecuado para comprar helicópteros estadounidenses sin un proceso de licitación competitiva, señalaron varias fuentes.
CBC News mantiene el anonimato de las fuentes al no estar autorizadas para hablar públicamente sobre el tema.
Desde su elección en la primavera de 2025, el primer ministro Mark Carney ha fijado como prioridad fomentar la producción industrial de defensa nacional, consolidar alianzas con empresas extranjeras que operen en Canadá y, únicamente como último recurso, recurrir a compras directas en el exterior.
La suspensión de la compra de los Halcón Negro coincide con la revisión en curso por parte del gobierno de Carney sobre si procederá con el pedido completo de los cazas furtivos F-35, también fabricados por Lockheed Martin.
El ejecutivo ordenó revisar dicho plan a finales del invierno de 2025 y aún no ha determinado si adquirirá la totalidad de los 88 cazas previstos inicialmente.
Hasta ahora, Canadá se ha comprometido a comprar 16 F-35, aunque ya ha encargado piezas para más de una docena adicional.
El gobierno "sigue evaluando opciones"
Cada vez que Canadá -u otros países- compra equipamiento militar estadounidense, el solicitante debe tramitar la autorización correspondiente a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS) de EE. UU.
Tras la revisión técnica de los funcionarios, el acuerdo se remite a los legisladores estadounidenses, quienes disponen de 15 días para presentar objeciones antes de que adquiera carácter oficial.
Una portavoz de la agencia responsable de las adquisiciones militares de Canadá insinuó que podrían contemplarse otras alternativas al margen de los helicópteros Halcón Negro.
"El gobierno de Canadá sigue evaluando opciones para satisfacer las necesidades de las fuerzas de operaciones especiales", declaró Sofiya Sapeha, portavoz de Stephen Fuhr, secretario parlamentario a cargo de compras militares. "Canadá continúa en contacto con los socios pertinentes y sigue revisando toda la información necesaria para la toma de decisiones".
El propósito de estos helicópteros era reemplazar el uso que las fuerzas especiales hacen del CH-146 Griffon, una aeronave con más de tres décadas de servicio y significativamente inferior en cuanto a capacidades operativas militares.
Uno de los principales motivos por los que los comandos canadienses mostraban gran interés en el Halcón Negra era su autonomía y robustez para operar a lo largo de las vastas distancias del Ártico.
El UH-60 tiene un radio de combate habitual cercano a los 595 kilómetros, ampliable mediante reabastecimiento en vuelo hasta alcanzar los 2.250 kilómetros. Por su parte, el alcance normal de combate del Griffon ronda los 656 kilómetros, aunque con depósitos de combustible externos puede llegar a los 909 kilómetros.
Las fuerzas especiales han utilizado el Griffon desde su constitución como unidad independiente dentro del ejército canadiense a principios de los años noventa. Actualmente, el aparato es operado por el 427.º Escuadrón de Aviación de Operaciones Especiales.
El mayor general retirado Denis Thompson, quien comandó las tropas de operaciones especiales, subrayó la marcada diferencia entre ambos modelos.
"En cierto modo es comparar peras con manzanas, porque el Griffon es un helicóptero pequeño y ágil, más apto para climas templados y, francamente, mejor preparado para operaciones urbanas que un aparato del tamaño de un Halcón Negro", explicó Thompson.
"La autonomía es crucial, y el hecho de contar con un diseño expresamente militar hace que sea mucho más resistente y capaz de soportar mayores niveles de castigo que el Griffon".
Thompson cuestionó el cálculo político, aunque reconoció comprender el sentir de la población canadiense frente a la administración Trump.
"Cuando compramos un equipo, no lo hacemos pensando en los dos años restantes del mandato del señor Trump", señaló Thompson. "Nos quedamos con ellos durante 20 o 30 años. Por tanto, lo fundamental es garantizar la adquisición del material que las Fuerzas Armadas canadienses necesitan y mirar a largo plazo, no a beneficios políticos inmediatos".
Escaso respaldo público a las compras en EE. UU.
A principios de este año, la revista Policy Magazine dio a conocer una encuesta en la que el 62 % de los canadienses se mostraba en desacuerdo con la compra de material militar a Estados Unidos. En una línea similar, datos de Abacus Data revelaron que un 64 % respalda la suspensión inmediata de las adquisiciones militares a ese país.
"Sé que resulta difícil explicárselo a la opinión pública, pero es lo que corresponde hacer", manifestó Thompson.
Asimismo, añadió que modelos como el Halcón Negro y el F-35 no fueron seleccionados "por consideraciones políticas, al menos no desde la perspectiva militar. Se escogieron por tratarse del mejor equipo, el más idóneo para desempeñar las misiones que el mando militar prevé afrontar".
El analista de defensa Justin Massie indicó que el gobierno se encuentra lidiando con programas de adquisición militar que se pusieron en marcha antes de desatarse las tensiones comerciales.
"Lo que está cambiando no es tanto la estrategia como el costo político de anunciar públicamente la compra de equipo militar estadounidense", apuntó Massie, profesor de ciencias políticas en la Université du Québec à Montréal (UQAM).
Por su parte, una portavoz de Lockheed Martin ratificó la voluntad de la empresa de seguir colaborando con las Fuerzas Armadas canadienses, eludiendo comentar el estado puntual de la licitación.
"Estamos a disposición para respaldar a los clientes internacionales interesados en adquirir la versión más reciente del UH-60M Halcón Negro k mediante el programa de Ventas Militares al Extranjero", puntualizó la portavoz Amanda Hauck.
Otros proyectos paralizados
Según fuentes gubernamentales y del sector de la defensa, Ottawa se muestra reticente a autorizar nuevas compras militares a Estados Unidos, o incluso a hacer públicos contratos ya formalizados con firmas norteamericanas.
Como muestra de ello, un contrato reciente del Departamento de Defensa Nacional para servicios especializados en la nube con Google, con sede en California, aún no se ha hecho público. Este acuerdo contempla el almacenamiento y resguardo de datos clasificados vinculados a la seguridad nacional.
Un contrato similar con la empresa estadounidense Raytheon tampoco ha sido anunciado, señalan las fuentes.
Previamente este año, el gobierno demoró varios meses antes de confirmar la compra de sistemas de lanzacohetes de alta movilidad M142 (HIMARS) a Lockheed Martin.
Fuente: CBC News | Murray Brewster, Daniel Leblanc ·


